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El Brexit no matará la acción contra el cambio climático

18 July 2016 | Mitigation

Christiana Figueres recogió el testigo del cambio climático en el peor momento posible, tras el fiasco de Copenhague. En los últimos seis años, con una sabia combinación de optimismo, convicción y rabia, la diplomática costarricense de 59 años se ha metido en el bolsillo a 195 países, acaba de celebrar el Princesa de Asturias a la Cooperación Internacional y lo ha dejado todo listo para «la carrera contrarreloj que nos espera en el siglo XXI».

Y en esto llega el Brexit, coincidiendo con su despedida como Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, y al otro lado del Atlántico empieza a tomar también cuerpo una tormenta que amenaza con chafar el guion. A su paso por la cumbre Business & Climate, Figueres expresó, sin embargo, su confianza en que el Reino Unido seguirá su camino tras el «reajuste» y que sus planes no corren peligro.

«El Brexit no puede matar la acción contra el cambio climático, que es ya imparable», sostiene Figueres, que acaba de presentar su propia candidatura a la secretaría general de la ONU. «Estamos hablando de un asunto global, más amplio y a más largo plazo. El Reino Unido pasará seguramente por un período de incertidumbre y transición de al menos dos años, pero el camino está ya marcado, tanto para este país como para la Unión Europea, y no tiene por qué haber alteraciones o distracciones».

«El Brexit no fue un voto sobre el cambio climático o sobre la necesidad del Reino Unido de modernizar su industria para afrontar el futuro», agregó la ya ex secretaria ejecutiva de la Convención Marco (el 6 de julio le pasó el testigo a la mexicana Patricia Espinosa). «Tampoco fue un voto sobre la innovación, que hoy por hoy es la cuestión fundamental que está haciendo avanzar a las empresas y a los países hacia la meta de una economía baja en carbono».

Iniciativas ambientales de Reino Unido

«Así que yo les recomendaría a los británicos: mantened la calma y seguid adelante con la transformación», agregó. «No estoy diciendo 'mantened la calma y quedaros de brazos cruzados', porque el liderazgo que hasta ahora han mantenido el Reino Unido y la UE en este tema ha sido vital para el resto del mundo y no tiene por qué cambiar».

De hecho, Reino Unido aprobó en el 2008 (con tan sólo cinco votos en contra) la Ley del Cambio Climático que ha marcado el camino a otros países europeos. «En esta cuestión se puede avanzar seguramente por la continuidad y por la estabilidad con Bruselas. Puede que el Brexit obligue a presentar un nuevo plan de emisiones de la UE, pero es muy importante tener en cuenta que la nueva relación con Europa ponga la protección ambiental como prioridad».

En su despedida londinense, Christiana Figueres percibió la incertidumbre en las empresas británicas por los efectos del Brexit: «El mundo empresarial ha sido el que más rápido se ha aplicado las lecciones de París y ese impulso no puede decaer», advirtió. «Ahora son las empresas las que están espoleando a los Gobiernos porque se han dado cuenta de la gran oportunidad que tenemos, y esa presión tiene que seguir adelante porque es vital para acelerar el cambio».

¿Y no es ya demasiado tarde?, le preguntamos a la gran dama del cambio climático, a la vista del alarmante aumento de las temperaturas en lo que va de año. «Soy optimista por naturaleza y creo que es posible, que aún tenemos tiempo. Pero estamos en una carrera contrarreloj, no podemos negarlo y los cambios tienen que acelerarse. Yo diría que es ahora cuando estamos por fin entrando en el siglo XXI, con 16 años de retraso. Si esta transición la hubiéramos empezado a tiempo, estaríamos sin duda en una posición mucho mejor para poder consumarla».

«Los próximos 10 o 15 años van a ser clave», asegura. «Las innovaciones tecnológicas nos van a permitir grandes avances en los sectores de la energía, el transporte y la construcción. No podemos seguir funcionando con las tecnologías del siglo XX. Las viejas resistencias tienen que ceder, y eso es algo que tienen que entender los Gobiernos. Hay que buscar puntos de encuentro entre el sector privado, las instituciones y las ciudades, que es donde más visibles serán los cambios».

«La inacción no es ya una respuesta válida tras el acuerdo de París», es el mensaje último de Figueres a los Gobiernos que se lo están pensando. «Los dos próximos años van a ser vitales para medir los avances que se hacen o no se hacen hacia un escenario en el que el aumento de las temperaturas no podrá ir más allá de 1,5 grados. Tenemos una meta y un compromiso global, y ahora nos toca dar los pasos necesarios. Me complace ver cómo el mensaje está calando a base de retos, como el de fijar en una subasta el precio de 2,99 céntimos por kilovatio/hora para la energía solar. Así es como se avanza».

 

Fuente: El Mundo