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América Latina y el Caribe: la segunda región más propensa a los desastres naturales

lunes, 06 de enero de 2020 | Adaptación

 

Catástrofes naturales a veces exacerbadas por el cambio climático como huracanes, terremotos, sequías e inundaciones han afectado a 152 millones de personas en toda la región desde el año 2000.

América Latina y el Caribe es la segunda región más propensa a desastres naturales en el mundo, asegura un nuevo informe de la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios divulgado esta semana.

Desde el 2000, 152 millones de latinoamericanos y caribeños han sido afectados por 1205 desastres entre los que se cuentan inundaciones, huracanes y tormentas, terremotos, sequías, aludes, incendios, temperaturas extremas y eventos volcánicos.

 

Tormentas y huracanes:

Del 2000 a la fecha, la región ha enfrentado un promedio de 17 huracanes anuales y 23 de ellos han sido de categoría 5.

Según la ONU, las tormentas que afectan a Centroamérica y el Caribe son cada vez más poderosas y producen un aumento de las precipitaciones y mayor marejada debido al cambio climático.

Tormentas más frecuentes e intensas en la región significa que hay menos tiempo para la recuperación entre eventos, como lo atestigua el caso de Dominica.

El país todavía se estaba recuperando del impacto de la tormenta tropical Erika en 2015, cuando en 2017 fue completamente devastado por el huracán María, que mató a 64 personas y afectó a toda la población estimada viviendo en la isla, unas 71,293 personas.

En los últimos 20 años, los países más afectados por las tormentas en la región han sido Cuba, México y Haití con 110 tormentas, 5000 muertes, 29 millones de personas siniestradas y 39.000 millones de dólares en daños totales.

Es importante tener en cuenta, sin embargo, que más del 85% de esas muertes se registraron en Haití, el país más pobre y vulnerable en el Caribe.

Unos 34 millones de personas en toda la región, especialmente en México y las islas del Caribe, fueron el total de afectados por estos fenómenos naturales en los pasados 20 años.

 

Inundaciones y deslizamientos

Las inundaciones son el desastre más común en la región. En los últimos 20 años se han registrado 548 de estos fenómenos, con pérdidas que alcanzan los 1000 millones de dólares. Unos 53 millones de personas fueron afectadas directamente.

Brasil se encuentra entre los principales países del mundo con mayor población expuesta a estas catástrofes, pero Colombia, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Perú, Bolivia, Uruguay y Argentina también han sido afectados. En Colombia, más de 10 millones de personas han sufrido este tipo de desastre en los últimos años, la mayor cantidad de población en la región.

Las inundaciones se consideran una de las catástrofes naturales más costosas debido a la gran variedad y al alcance de los daños, desde pérdidas directas a activos físicos y ambientales, incluidos pertenencias y vivienda, sistemas ecológicos y producción en todos los sectores económicos, hasta cuestiones relacionadas con la salud y la pérdida de vidas humanas.

Hay muchos tipos diferentes de deslizamientos de tierra y casi siempre tienen múltiples causas, incluidas las precipitaciones, cambios en el nivel del agua, erosión de la corriente, terremotos y actividad volcánica. La actividad humana también puede ser un factor causal de estos desastres. La construcción de carreteras y estructuras sin una adecuada nivelación de las pendientes es la principal causante humana.

 

Sequía estacionaria 

El fenómeno de El Niño contribuye a la sequía en América del Sur, incluida la zonas andinas de Ecuador, Perú y Bolivia, así como el noreste de Brasil, y en América Central ocasionó sequías graves que dieron lugar a una crisis prolongada en el Corredor Seco de América Central, específicamente en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

El evento de El Niño 2015-2016 fue uno de los más fuertes del siglo pasado, originando interrupciones graves en los patrones climáticos que provocaron inundaciones y sequías durante diferentes fases. Estas perturbaciones climáticas recurrentes, que generan períodos secos cíclicos y lluvias torrenciales, han tenido graves consecuencias e impacto en la seguridad alimentaria y la producción agrícola, perjudicando los medios de vida, la salud, el agua, el saneamiento y la educación

Entre junio y agosto de 2018, el Corredor Seco de América Central redujo la producción agrícola hasta un 75%. Como resultado, más de 2,2 millones de personas en estos países padecen inseguridad alimentaria y más de 1,4 millones de personas necesitan asistencia.

 

Incendios forestales

Los incendios forestales ocurren en toda la región, particularmente donde hay sequía y vientos fuertes, fenómenos que se combinan para intensificarlos y propagarlos. La mayoría de las veces, los incendios forestales ocurren lejos de los asentamientos humanos y se consumen sin causar daños importantes a infraestructura crítica o comunidades.

Sin embargo, los incendios forestales tienen el potencial de ser extremadamente destructivos, como se observó en Brasil cuando arrasaron vastas áreas del Amazonas, y en Bolivia, donde quemaron más de 5 millones de hectáreas de tierra en el este. Estos, se vuelven más peligrosos y destructivos a causa del cambio climático y el alza de las temperaturas a nivel mundial. 

 

Fuente: Noticias ONU