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Así afecta el coronavirus a las emisiones de gases de efecto invernadero en China

martes, 03 de marzo de 2020 | Adaptación

 

Mientras el mundo lucha contra el coronavirus, China, el país donde se ha registrado un mayor número de infecciones, está experimentando una descenso importante de sus emisiones de carbono, principalmente debido a una desaceleración de la demanda energética del país. China es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero en el mundo, y el dióxido de carbono, entre otros gases, está en lo alto de su lista de emisiones. Pero el cierre parcial de muchas actividades industriales estas últimas semanas, ha ayudado y mucho a reducir su contribución al efecto invernadero. 

Los casos de coronavirus se cuentan por miles y ya afectan a todos los continentes menos Antártida.

Un estudio publicado la semana pasada por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio en Finlandia, muestra como en las últimas tres semanas, las emisiones de carbono de China se han reducido aproximadamente 100 millones de toneladas. Esto equivale a una reducción de más del 25 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono desde que comenzó el brote de coronavirus, en comparación con el mismo período en 2019. Un dato, que viene a representar el 6 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono.

Las emisiones de carbono de China se han reducido 100 millones de toneladas, más del 25 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono desde que comenzó el brote de coronavirus.

El carbono no es el único producto que se ha reducido en el aire de China, las emisiones de óxido nitroso, principalmente de vehículos y plantas de energía, también han bajado cerca del 36 por ciento. La producción de acero se ha reducido a los niveles más bajos en cinco años y, mientras tanto, los vuelos domésticos, que también contribuyen a las cifras globales de emisiones de gases derivados de la quema de combustibles fósiles, han disminuido un 70 por ciento.

Este escenario de emisiones más bajas, es el que habitualmente se da durante la celebración del año nuevo Chino en enero, un periodo en que las fábricas, la principal fuente de contaminación del aire en el país, cierran varios días. Durante las últimas tres semanas, la generación de energía y el uso del carbón han tenido una tendencia a la baja considerable. La poderosa industria petrolera china, una de las mayores productoras y consumidoras del mundo, también ha se ha visto afectada por los efectos del coronavirus. Las refinerías de la provincia de Shandong, el centro petrolero de China, han visto su nivel de producción más bajo desde el otoño de 2015.

La actividad económica del país normalmente se recupera a finales de enero, después de la conocida celebración del año nuevo. Pero el protocolo seguido por el gobierno Chino para contener el Coronavirus, ha limitado enormemente la actividad diaria de millones de personas, provocando en algunos sectores industriales clave, una reducción de la actividad de entre el 15 y el 40 por ciento.

A pesar de las noticias positivas de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte del país líder mundial de emisiones, los expertos advierten que es muy probable que sea solo un escenario temporal. Una vez que el Coronavirus esté bajo control, lo más probable es que el gobierno de China acelere la producción industrial durante las próximas semanas para compensar este período de inactividad.

Es probable que el impacto del coronavirus en todo el mundo continúe creciendo en las próximas semanas, extendiéndose a otras potencias industrializadas responsables de una gran parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Viendo cómo en China el virus ha provocado una gran mella en su inventario de emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que otros países donde el virus apenas comienza a propagarse experimenten el mismo efecto.

El lado positivo según los expertos, es que estas 3 semanas en las que se han reducido tanto las emisiones de gases efecto invernadero, pueden haber salvado la vida de cerca de de 17,000 personas en China.

 

Fuente: El Tiempo