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Del petróleo a la energía solar: Arabia Saudita busca cambiar su modelo económico

jueves, 08 de febrero de 2018 | Mitigación

Hace mucho tiempo que la vida en Arabia Saudita se define por el petróleo que fluye desde allí hacia el mundo. Durante décadas, la gran riqueza que generaba no solo pagaba por las resplandecientes torres y centros comerciales, sino también por un sector gubernamental que emplea a la mayoría de la fuerza de trabajo saudita.

El país ahora está tratando de vincular su futuro a otro recurso natural que tiene en abundancia: la luz solar.

Bajo el liderazgo del príncipe Mohammed bin Salman, el principal exportador de petróleo del mundo se está embarcando en un ambicioso esfuerzo por diversificar su economía y revitalizar el crecimiento, en parte mediante el aporte de dinero en energía renovable. El gobierno saudita no solo quiere remodelar su combinación de energía en su país sino también emerger como una fuerza global en el ámbito de la emergía limpia.

Todavía está en duda que pueda alcanzar ese objetivo. Pero luego de varios tropezones, la estrategia finalmente parece estar progresando.

Arabia Saudita tiene como objetivo invertir hasta 7000 millones de dólares a lo largo de 2018 para desarrollar siete nuevas plantas solares y un gran parque eólico. El país espera que las energías renovables, que ahora representan una cantidad insignificante de la energía que utiliza, puedan proporcionar hasta el 10% de su generación de energía para fines de 2023.

"Todos los grandes desarrolladores están mirando a Arabia Saudita", dijo Jenny Chase, analista de Bloomberg New Energy Finance, una firma de investigación de mercado.

"El país hizo grandes planes y pronunciamientos, pero varios organismos sauditas no han logrado ponerse de acuerdo sobre el nuevo camino a seguir", agregó Chase. Se refirió al acuerdo como "el primer paso para crear lo que se espera que sea un gran mercado".

A la hora de hablar de energías renovables, Arabia Saudita se ha explayado en grandes discursos. Hace ya varios años que adoptó objetivos ambiciosos para el sector, pero no logró llevar a cabo proyectos importantes, y la situación apenas cambió

El experimento con la energía solar fue un catalizador importante, y la compañía creó un equipo de expertos en energía renovable. La experiencia ayudó a Arabia Saudita a enfocarse en los paneles solares convencionales por sobre otro sistema conocido como concentrado solar, en el que los espejos enfocan la luz solar para generar calor.

La estrategia de las energías renovables finalmente empezó a tomar forma cuando Khaled al-Falih asumió el cargo de ministro de energía en 2016. Falih hizo que la energía solar y eólica fueran una prioridad para el reino y estableció una nueva unidad el año pasado para agilizar el trabajo. 

Shehri dijo que enfrentaba una tarea "extremadamente desafiante". Cumplir los objetivos de Arabia Saudita requeriría la adjudicación de contratos para una serie de nuevas instalaciones para fines de 2020. "La única forma en que esto fue posible - dijo - fue porque ya hicimos trabajos previos".

Energía limpia es cada vez más barata

Con sus vastos recursos petroleros, a primera vista Arabia Saudita parecería un promotor improbable de las energías renovables. Pero la ubicación y el clima del país significa que tiene muchos sitios prometedores para parques eólicos y solares.

Los costos de instalación y operación de estas dos tecnologías han disminuido drásticamente en todo el mundo en los últimos años. Eso significa que incluso en un país donde el petróleo es abundante, las energías renovables son una alternativa barata y limpia a los combustibles fósiles tradicionales.

Como parte del proyecto anunciado, se construirá una granja solar en Sakaka, en el norte de Arabia Saudita. Para hacer esta obra, Riad recibió ofertas comparables a las más bajas presentada en subastas en cualquier otra parte del mundo. A 2 o 3 centavos de dólar por kilovatio-hora, una medida mayorista de electricidad, el costo de la energía solar estaría por debajo del precio de la electricidad generada por combustibles fósiles, dijo Shehri.

"Solo mira los precios", dijo Chase. "Es por eso que lo están haciendo".

Un gran impulso hacia la energía eólica y solar también tendría otros beneficios, especialmente permitirle a Arabia Saudita vender más de su petróleo.

Durante gran parte del año, los sauditas dependen del aire acondicionado, y el abrasador verano árabe demanda potencia. Una gran parte de la electricidad requerida actualmente se genera en centrales eléctricas alimentadas por petróleo. En junio pasado, las instalaciones consumieron un promedio de 680 mil barriles de petróleo por día, de acuerdo con los datos provistos por la Iniciativa de Datos de Organizaciones Conjuntas, un grupo que monitorea la actividad.

Esa cifra, comparable a la producción de un país productor de petróleo de tamaño modesto como Egipto, bajó de casi 900 mil barriles por día en 2015, pero todavía representa esencialmente dinero que se pierde. Si se hubiera vendido en el extranjero a precios actuales, ese crudo podría haberle provisto la gobierno un ingreso de 47 millones de dólares por día.

El trabajo joven es la prioridad

Una de las principales prioridades del plan del príncipe heredero para transformar la economía saudita consiste en encontrar trabajo para los jóvenes. Atraer inversiones en lo que es esencialmente un sector inexistente en el reino, dijo Shehri, significaría "crear empleos y manufactura".

Aún así, a pesar de los ambiciosos objetivos y el lenguaje positivo, el proceso por el cual Arabia Saudita busca expandir su capacidad eólica y solar genera preocupación.

En particular, los analistas señalan cómo los líderes saudíes han elegido sus empresas preferidas. Cuando Riad produjo una breve lista de dos firmas para el proyecto Sakaka este mes, dejó de lado a una que había presentado una oferta menor que la de los finalistas, lo que hizo que algunos expertos se preocuparan por la transparencia del proceso de licitación.

 

 

Fuente: Clarín