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El calentamiento convierte al permafrost en fuente relevante de carbono

jueves, 23 de enero de 2020 | Adaptación

 

La descomposición de materia orgánica en el suelo congelado de permafrost durante el invierno puede ser considerablemente mayor de lo que se pensaba, a medida que las temperaturas globales suben.

Es la conclusión de una nueva síntesis que incorpora conjuntos de datos recopilados de más de 100 sitios de estudio del Ártico por docenas de instituciones, incluido el Laboratorio Nacional Argonne del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Los nuevos números indican una liberación de CO2 que supera con creces la absorción correspondiente a los meses de verano. Aún más importante, al modelar el balance de carbono utilizando la gran colección de datos, los científicos descubrieron que el CO2 liberado por el suelo de permafrost en invierno podría aumentar un 41 por ciento para 2100 si las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los humanos continúan a su tasa actual.

El estudio, publicado en 'Nature Climate Change', es el estudio más completo sobre este fenómeno hasta la fecha. Destaca la necesidad de más investigación sobre las emisiones netas de CO2 de la región de permafrost, y demuestra el impacto significativo que estas emisiones podrían tener sobre el efecto invernadero y el calentamiento global.

El estudio reúne una combinación de mediciones en el campo y estudios de laboratorio, o incubaciones del suelo, como los realizados en Argonne. Para comprender mejor cómo el calentamiento futuro podría afectar las emisiones de CO2 en las regiones de permafrost, los científicos de Argonne tomaron muestras de una variedad de suelos de permafrost y monitorearon la liberación de CO2 a un rango de temperaturas controladas por laboratorio por encima y por debajo del punto de congelación que imitan las condiciones típicas del Ártico.

Los investigadores querían identificar cómo las diferentes propiedades del suelo u otros factores influyen en la tasa de descomposición y liberación de CO2 de los suelos congelados y descongelados, información que podría ayudar a mejorar los modelos del clima y del sistema terrestre.

"Los modelos del sistema climático y de la Tierra a menudo tratan estas emisiones de CO2 del permafrost de invierno como insignificantes o incluso inexistentes", dijo en un comunicado Roser Matamala, científica de la división de Ciencias Ambientales de Argonne y colaboradora del estudio.

"Pero este estudio, con su gran volumen de datos que se extiende a lo largo de varias estaciones, muestra que la respiración invernal es sustancial y significativa. El estudio debería convencer a los modeladores de que este flujo de carbono a la atmósfera en invierno ya no puede pasarse por alto. No es pequeño, y debe tenerse en cuenta".

La región de permafrost del norte cubre aproximadamente el 15 por ciento de la superficie terrestre de la Tierra, extendiéndose desde la costa del Océano Ártico a través de gran parte de Alaska, el norte de Canadá y el norte de Eurasia. El suelo siempre congelado en estas regiones contiene más carbono que los humanos han liberado, y aproximadamente un tercio del carbono almacenado en todo el suelo de la Tierra existe en esta región.

 

Fuente: La Vanguardia