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El compromiso de 70 países para evitar un devastador aumento de la temperatura

martes, 24 de septiembre de 2019 | Mitigación

Decenas de mandatarios anuncian en Nueva York compromisos más ambiciosos para reconducir el Acuerdo de París y lograr un incremento de temperaturas inferior a 1,5 grados centígrados.

La cumbre sobre cambio climático organizada por la ONU, Climate Action Summit 2019, que se ha celebrado este lunes en Nueva York, ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de que los países aumenten sus compromisos para evitar que el incremento de temperaturas previsto para este siglo llegue a ser catastrófico para el planeta. Decenas de mandatarios han asegurado que sus respectivos países van a desarrollar planes más ambiciosos para lograrlo. El planteamiento ya nos suena y hasta puede parecer repetitivo. La pregunta es si se trata de una cita realmente importante o más de lo mismo. Por eso, vamos a intentar explicar algunas de las claves del encuentro.

El Acuerdo de París de 2015 marcó como gran objetivo mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales. Además, proponía una meta más difícil de alcanzar: que ese incremento no llegue a 1,5 grados.

Sin embargo, ya hace tiempo que la ONU asumió que las medidas que se están tomando no son suficientes. Los expertos creen que el aumento de temperaturas podría situarse entre tres y cinco grados centígrados para finales del siglo XXI, y los datos globales de 2018 indican que las emisiones de CO2 siguen aumentando en lugar de reducirse.

“El Acuerdo de París fue vinculante de una forma muy laxa, cada país se comprometió a reducir las emisiones en el tanto por ciento que eligió, y eso está bien para aprobar por unanimidad los acuerdos, pero a la hora de la verdad vemos que muchos no pueden cumplirlo, es uno de los elementos más inquietantes”, afirma en declaraciones a Teknautas Javier Martín Vide, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona que ha participado en el IPCC.

Por eso, ahora se solicitan a los países planes más contundentes que permitan recuperar el camino iniciado hace cuatro años. De hecho, estaba previsto que los firmantes presentaran una revisión de sus actuaciones cada cinco años y, por lo tanto, tocaba hacerlo en 2020, pero la ONU ha pedido que la adelanten. El secretario general, António Guterres, apuesta claramente por la parte más ambiciosa del acuerdo, tratar de limitar el calentamiento a 1,5 grados, a pesar de que el abandono de Estados Unidos, decidido por Trump en 2017, lo hace aún más complicado.

 

El perfil político de la cumbre

El perfil de esta cumbre ha sido muy político. No se trataba de un debate de expertos ni de una negociación, como ha sido el caso de otras grandes citas, sino de tomar medidas contundentes. Por eso, solo han tenido derecho a intervenir los países comprometidos, a afrontar planes más ambiciosos. Por eso, en los discursos no intervinieron Brasil, Arabia Saudí, Japón, Australia ni Corea del Sur.

Entre los más de 60 mandatarios que han participado activamente destaca una representación importante de la Unión Europea, aunque no acudió con una posición común de antemano como en otras ocasiones. "No podemos tener una agenda comercial que sea contraria a nuestra agenda climática", destacó el presidente francés, Emmanuel Macron. Por su parte, Angela Merkel dijo que los países desarrollados tienen más responsabilidad a la hora de movilizar recursos y tecnología para luchar contra el cambio climático.

No obstante, el grado de implicación de algunos de los grandes contaminantes del mundo, como China, la India y Rusia, será decisivo en el futuro. Precisamente, el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, ha aprovechado su presencia en Nueva York para firmar una resolución gubernamental sobre la adhesión definitiva de su país al Acuerdo de París, pendiente desde 2015.

 

Adiós a los combustibles fósiles

Al margen de las iniciativas de cada país, Naciones Unidas ha puesto sobre la mesa la necesidad de que todos compartan algunos compromisos concretos. Uno de los más importantes es dejar de fomentar los combustibles fósiles al menos por dos vías: eliminar cualquier tipo de incentivo y comprometerse a no construir más centrales de carbón.

“El mensaje de París fue que no apostaríamos nunca más por los combustibles fósiles, pero cuatro años más tarde vemos que muchos países aún están dando subsidios a este tipo de energía, en teoría para garantizar el suministro”, comenta Javier Martín Vide. “Esto ya no se puede tolerar, si todos esos recursos se destinaran a energías limpias, estaríamos hablando de una verdadera transición energética”, agrega.

En el punto de mira está el gran objetivo de la “neutralidad de carbono” en 2050, es decir, que las emisiones netas de CO2 sean igual a cero. En este cálculo, se tiene en cuenta que el carbono expulsado se compense con el carbono capturado, por ejemplo, por la masa forestal. Sin embargo, para poder alcanzar una meta tan ambiciosa, la ONU plantea un compromiso intermedio mucho más cercano, que en 2030 se hayan reducido las emisiones un 45% con respecto a las de 2010.

 

Fuente: El Confidencial