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El registro de la huella de carbono: hoy voluntario, mañana obligatorio

lunes, 16 de julio de 2018 | Mitigación

Es muy difícil para una empresa combatir el cambio climático si desconoce en qué medida es responsable del fenómeno. A inicios de este siglo, los científicos idearon diferentes métodos para medir la contaminación de individuos, organizaciones y poblaciones enteras. El resultado del cálculo se conoce como huella de carbono y cuantifica todas las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas como consecuencia de una actividad.

Los países han dado legitimidad a este concepto con la creación de registros donde las empresas pueden inscribir sus huellas y obtener sellos oficiales que dan constancia de ello. España lo hizo en mayo de 2014 con la apertura de una oficina en el Ministerio de Medio Ambiente. El primer año de funcionamiento se registraron 77 huellas de 62 organizaciones, teniendo en cuenta que una misma empresa puede inscribir el impacto de distintos años. A marzo de este año hay 1.124 de 579 compañías. 

Las empresas pueden calcular tres tipos de emisiones según su alcance: directas (procesos de combustión y flota de vehículos propios), indirectas (consumo de electricidad) y las generadas por sus proveedores. Todo el proceso puede tomar una media de entre dos y tres meses, si bien dependerá del alcance del cálculo, la complejidad de la empresa y la disponibilidad de información. 

El cálculo de las emisiones puede tomar de dos a diez meses, dependiendo del alcance y la complejidad de la actividad

Recientemente, Valvanera Ulargui, directora de la Oficina Española de Cambio Climático, aclaró que “el registro es ahora voluntario, pero al cabo de unos años será de obligado cumplimiento”.

 

 

Fuente: Cinco Días