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El sector eólico prevé tasas de crecimiento que rondarán el 10% anual durante el próximo quinquenio

lunes, 30 de abril de 2018 | Mitigación

El Consejo Global de la Energía Eólica (Global Wind Energy Council, GWEC) acaba de publicar su Balance 2017 (Annual Market Update), que, aparte de recoger los números clave del último curso (2017), incluye además estimaciones sobre el futuro inminente del sector, léase el quinquenio 2018-2022. Pues bien, según GWEC, el parque eólico global (que contaba a finales del año pasado, con una potencia total de 539 gigavatios, GW) superará los 700 en 2020 y los 840 en 2022, es decir, crecerá en apenas cinco años casi un 56%.

"La eólica es la tecnología más competitiva en precio en muchos, si no en la mayoría, de los mercados del mundo". Es la frase que ha elegido el Global Wind Energy Council para abrir la nota de prensa con la que ha presentado su último balance anual, el de 2017. El sector está exultante. Los números que acaba de presentar son realmente positivos -más de 52 gigavatios de potencia eólica fueron instalados en los doce meses de 2017-, pero es que las expectativas son mucho mejores. O crecientemente mejores, para ser exactos. A saber: según GWEC, en 2018 el mundo instalará casi 53 gigas de potencia eólica, es decir, más o menos lo mismo que en 2017; pero es que en 2019 las previsiones apuntan a que la nueva potencia instalada superará los 57 gigavatios; en 2020, los 62; y en 2022, los 66. Al final del quinquenio, la potencia eólica instalada a escala global superará los 840 gigavatios.

Así las cosas, el Consejo lo tiene claro: si añadimos al éxito de la tecnología eólica -cada vez más y más competitiva-, la previsible proliferación de las instalaciones híbridas solares-eólicas, la gestión cada vez más sofisticada de las redes y las también cada vez más competitivas soluciones de almacenamiento, el resultado es que cada vez está más cerca "un sistema eléctrico completamente libre de combustibles fósiles". El secretario general del Global Wind Energy Council, Steve Sawyer, lo ha dejado muy claro: la energía eólica -ha dicho- está liderando la transición energética desde los combustibles fósiles hacia un escenario eléctrico 100% renovable, y lo está haciendo gracias a su continua mejora "en precio, desempeño y fiabilidad": tanto la eólica terrestre como la marina -ha señalado-, son "clave para definir un futuro energético sostenible".

Según GWEC, la I+D se ha materializado -continúa materializándose- en bajadas de costes de generación realmente extraordinarias
"Los mercados de Marruecos, India, México y Canadá -apunta el Consejo- giran en torno a los tres centavos de dólar el kilovatio hora generado". En México, en una reciente subasta, el precio ha caído por debajo incluso de los dos centavos. Al otro lado del Atlántico, en Europa, que es donde más se ha desarrollado la eólica marina (offshore), la bajada de costes también es en picado. En Holanda y Alemania, dos subastas offshore han cerrado con subsidio cero para la eólica: las empresas que pujaron (en las subastas el Gobierno ofrece un precio y los que pujan van bajándolo hasta que uno gana) ofertaron su producto a cero, o sea, que cobrarán sus kilovatios hora al precio de mercado mayorista, sin ayuda o subvención alguna.

Eso, a día de hoy. Pero es que las expectativas que adelanta GWEC a cinco años vista son igualmente optimistas
El año 18, este que nos lleva, el sector instalará aproximadamente la misma potencia que en 2017, pero, a partir de 2019, la eólica se desboca. Lo hará, eso sí, de modo desigual, en función de cuál sea la geografía a la que apelemos. Reino Unido y Alemania seguirán siendo la locomotora eólica del Viejo Continente, pero van a relajar su tirón, como consecuencia del ambiente regulatorio cambiante en el que ha navegado Europa a lo largo de los últimos meses. En la India ha sucedido algo parecido -GWEC habla de un paréntesis político regulatorio allí-, pero las previsiones para aquel país a partir de 2019 son espectaculares: según el Consejo, el parque eólico nacional indio superará el hito de los 60 gigavatios en 2020 (ahora mismo tiene 32).

Las estimaciones para Argentina son también muy positivas. GWEC habla de un bum de la eólica en ese país, de un "retorno a las buenas formas" en Suráfrica y de crecimiento formidable en México. Pero no solo. Porque, aun lejos de la exuberancia de los mercados citados, el secretario general del Consejo, Steve Sawyer, habla de "potencial elevado" también en Rusia, Vietnam y Arabia Saudí. Potencial en tierra firme... y también mar adentro, donde los aerogeneradores tienen cada vez más qué decir. Sawyer anuncia un despegue total de la eólica marina debido a los "esfuerzos pioneros" de una Europa que ha sabido ser "paciente hasta lograr llevar la tecnología a un coste competitivo". La compañía danesa Ørsted aseguraba hace unos meses que, en los últimos seis años, ha rebajado el coste de generación de la eólica marina un 63%.

GWEC también es optimista con el horizonte eólico de los Estados Unidos, país en el que el sector permanecerá sin duda fuerte "al menos hasta el año 2020, y probablemente más allá". Al sur del continente, Brasil será la locomotora eólica, si bien pujará con fuerza Argentina, que al fin parece estar despertando de su letargo (ahora mismo no solo va a la zaga del poderoso vecino lusófono, sino que también viaja muy a rebufo del activo Chile y el pequeño Uruguay, donde la eólica ha sido toda un apuesta, de éxito, que se tradujo el año pasado por ejemplo en una aportación al mix de más del 30%. El Consejo por fin señala a China como líder indiscutible: líder vigente y que continuará ocupando esa posición a lo largo del quinquenio, si bien con un dinamismo menor al registrado durante la década pasada.

Por fin, GWEC señala que los niveles de penetración eólica seguirán creciendo rápidamente. Dinamarca obtuvo el 44% de su electricidad del viento en 2017; Uruguay, más del 30%, como apuntamos antes. El año pasado, el viento suministró el 11,6% de la electricidad que usó la Unión Europea, dentro de la cual Dinamarca fue la primera de la fila. Tras ella, Portugal e Irlanda alcanzaron una cuota eólica del 24%, mientras que España y Alemania se quedaron al borde mismo del 20%. En cuatro estados de los Estados Unidos más del 30% de la electricidad salió de los parques eólicos, porcentaje similar al registrado por el estado de Australia del Sur, y varios lánders de Alemania.

 

 

Fuente: Energías-Renovables