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Entra en vigor enmienda de Kigali para reducir gases HFC

miércoles, 16 de enero de 2019 | Mitigación

El pasado 1 de enero entró en vigor la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, visualizándose como un importante apoyo en los esfuerzos para reducir los gases de efecto invernadero e intensificar la lucha contra el cambio climático, conforme a los preceptos del Acuerdo de París. Tras su plena implantación, la Enmienda podrá evitar hasta 0,4ºC de calentamiento global a finales de este siglo, al tiempo que se continúa protegiendo la capa de ozono.

Es preciso recordar que el Acuerdo de París contempla que, durante los próximos 30 años, se reducirá en más de un 80% la producción y el consumo de HFC (hidrofluorocarbonos), compuestos orgánicos utilizados con frecuencia en acondidionadores de aire y otros dispositivos como refrigerantes alternativos a las sustancias que agotan la capa de ozono y reguladas por el Protocolo de Montreal.

Aunque los HFC no suponen una amenaza para la capa de ozono, lo cierto es que son gases de efecto invernadero peligrosos con un potencial de contribución al calentamiento global que puede llegar a ser muy superior al del dióxido de carbono. En este sentido, la Enmienda Kigali también puede representar una oportunidad para rediseñar equipos de refrigeración más eficientes desde el punto de vista energético, circunstancia que intensificaría todavía más la acción climática.

Ratificada a día de hoy por 65 países, la Enmienda se enmarca en el Protocolo de Montreal suscrito en 1987 y cuya implementación llevó a la eliminación de casi un centenar de productos químicos que agotan la capa de ozono, elemento que protege la Tierra de los niveles dañinos de rayos ultravioleta procedentes del sol.

Conforme a la última evaluación científica en la materia, en partes de la estratosfera la capa de ozono se ha recuperado a una tasa de 1-3% por década desde el año 2000. A las tasas proyectadas, el hemisferio norte y el ozono de latitutd media se recuperarán totalmente para la década de 2030, seguidos del hemisferio sur en la década de 2050 y las regiones polares en 2060.

Aunque los HFC no suponen una amenaza para la capa de ozono, lo cierto es que son gases de efecto invernadero peligrosos con un potencial de contribución al calentamiento global que puede llegar a ser muy superior al del dióxido de carbono.

Las partes han definido aspectos prácticos para la instauración de la Enmienda de Kigali, incluidos los acuerdos sobre tecnologías para la destrucción de HFC y los nuevos requisitos y herramientas para el reporte de datos. Se incluyen igualmente disposiciones para la promoción de capacidades en los países en desarrollo, el fortalecimiento institucional y la puesta en marcha de estrategias nacionales para reducir los HFC y reemplazarlos por otras alternativas.

 

 

Fuente: Ecoticias