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España da el pistoletazo de salida en la carrera por el hidrógeno verde

lunes, 05 de octubre de 2020 | Mitigación

 

El Gobierno y las energéticas buscan convertir España en un país de referencia en el desarrollo del hidrógeno verde, vector energético cuya aplicación en la industria o los transportes difícilmente electrificables, como el aéreo o marítimo, permitirá avanzar en la descarbonización de la economía.

La Unión Europea calcula que el hidrógeno limpio, aquel que se produce con energía renovable y sin emisiones de CO2, puede satisfacer una cuarta parte de la demanda mundial de energía en 2050, frente a su prácticamente nula aportación actual, y mover 630.000 millones de euros al año.

Para hacerse con un trozo de ese pastel y evitar ser un país dependiente, el Ejecutivo lanzó en verano a consulta pública la Hoja de Ruta del Hidrógeno, que recoge medidas para favorecer su regulación y despliegue en España, para que se desarrolle aquí «toda la cadena de valor asociada al hidrógeno verde e impulsando especialmente la innovación», ha asegurado la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen.

Así, el objetivo es replicar lo ocurrido con la energía eólica, de la que España es líder con tecnología y producción propias, y evitar lo sucedido con la fotovoltaica, que eclosionó apoyada en la llegada de paneles producidos en el exterior.

 

Inversión del 4.000 millones hasta 2030 solo en electrolizadores

La hoja marca objetivos para 2030, como contar con una capacidad instalada de electrolizadores de mínimo 4 gigavatios (GW) -el 10 % del previsto para toda Europa-, lo que, según cálculos del sector facilitados, supondría invertir unos 4.000 millones.

También establece que el 25% del consumo de hidrógeno industrial sea renovable, que haya al menos 100 hidrogeneras o más de 5.000 vehículos y dos líneas de tren propulsados con hidrógeno renovable.

A diferencia de las fuentes directas de energía, los vectores energéticos son sustancias o dispositivos que almacenan una energía que, posteriormente, puede liberarse de forma controlada.

Tradicionalmente, el hidrógeno se producía con carbón y gas natural, técnicas a las que se añadieron procesos de captura de CO2 para reducir su huella de carbono, dando lugar al hidrógeno «azul». Ahora, el objetivo es producirlo con renovables y sin emisiones.

Actualmente, el proceso más extendido para obtener hidrógeno «verde» es la electrólisis, que permite separar las moléculas de hidrógeno y oxígeno que componen el agua con la aplicación de una corriente eléctrica, en este caso, de origen renovable.

Esta descomposición se lleva a cabo en electrolizadores, cuya potencia actualmente ronda 2,5 megavatios (un aerogenerador), aunque ya se avanza en proyectos de 20 megavatios.

Entre sus posibles aplicaciones, destacan movilidad (en pilas o combustibles sintéticos), industria (como materia prima o para lograr elevadas temperaturas), vivienda (agua caliente) o para almacenar energía renovable excedente y ayudar así a ajustar el sistema eléctrico.

 

Fuente: El periódico de la energía