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España se juega liderar de nuevo la energía verde

miércoles, 17 de mayo de 2017 | Mitigación

España se convirtió hace unos años en uno de los países líderes en el desarrollo de las energías renovables. No obstante, tras las continuas modificaciones normativas y en especial de la reciente reforma energética, se ha instaurado un clima de incertidumbre que ha desembocado en la pérdida de posiciones en el liderazgo de la industria española renovable en el mundo. Ahora, el Gobierno prepara una Ley de Cambio Climático y Transición Energética que debe servir, según los expertos reunidos por elEconomista en el Foro La transición energética hacia un modelo 100 x 100 renovable, para reactivar el desarrollo de las renovables en nuestro país y liderar la oportunidad de creación de empleo y riqueza que supone este cambio de modelo energético en todo el mundo.

"La demanda energética va a seguir creciendo en los próximos años y sólo podrá ser cubierta con generación renovable, porque es limpia y no tenemos recursos fósiles suficientes", apuntó José López-Tafall, director de Regulación de Acciona. En este punto es donde España debe aprovechar esta oportunidad, apuntó. "Ahora importamos todos los recursos fósiles que consumimos, lo que es un gran gasto anual, pero si tenemos viento, agua y la tecnología necesaria para generar energía renovable, porque las hemos desarrollado, creo que merece la pena pagar la curva de aprendizaje hacia este modelo energético para situarnos en el liderazgo de este sector", sostuvo López-Tafall. "Lo que no tiene sentido es pagar una curva de aprendizaje para no ser líder", apuntilló.

En este punto, Álvaro Polo, managing director de Accenture Strategy, señaló las oportunidades de negocio que ofrece este nuevo modelo renovable en los próximos años. "España puede liderar de nuevo esa transformación del modelo energético, que ya está trayendo una nueva economía a todo el mundo, con nuevos empleos y creación de riqueza. Al final se trata de saber abrazar la oportunidad de negocio de aquí al año 2030 que supondrá hasta un 1% adicional del PIB. O, lo que es lo mismo, 190.000 millones de euros y 900.000 empleos nuevos más están en juego para quien sepa aprovecharlo", señaló Álvaro Polo.

Iria Flavia Peñalva, socia y responsable de Proyectos de Factor CO2, puso de manifiesto los datos de la Agencia Internacional de la Energía que prevén para 2021 que un 30% de la energía sea renovable, "por lo que países tan importantes como China ya está apostando por las renovables y hasta los países de Oriente Medio están dando el salto para seguir siendo líderes", apuntó. "Pueden tener también otros intereses, pero el salto lo están dando para posicionarse en el liderazgo energético, algo que nos debería hacer reflexionar", destacó.

Por su parte, el vicepresidente de la Fundación Renovables, José Luis García Ortega, aportó los datos que esta fundación ha plasmado en la propuesta Renovables 2050, donde se avala que con los recursos disponibles en España "se podía producir hasta 56 veces la demanda de energía eléctrica para el año 2050. Y si hablamos del total de la energía daría para diez veces más", aseguró. Según apuntó este experto, para validar si técnicamente es factible esta transición energética, "la Fundación Renovables realizó ya hace diez años un estudio en el que se mostraba que con la combinación de energías renovables puede garantizarse la necesidad de suministro y a un coste inferior al del sistema convencional".

Momento crucial

Los participantes en el Foro de elEconomista destacaron que España se encuentra en un momento crucial para su futuro energético por dos proyectos que están actualmente en proceso. Por un lado, el Gobierno prepara el plan de energía y clima para el periodo 2020-2030, que España debe presentar ante la Unión Europea, y por otro el Congreso debe aprobar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Ambos puntos constituyen, según apuntaron, dos marcos normativos en los que hay que establecer un sistema equilibrado para que las energías renovables puedan desarrollarse adecuadamente en España y cumplir con su importante contribución para reducir las elevadas emisiones de gases contaminantes del sector energético y luchar contra el cambio climático. La futura Ley de cambio climático y transición energética ya ha sido anunciada por la ministra García Tejerina en la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Senado, que ahora deberá impulsar su desarrollo.

Desde Acciona, José López-Tafall espera que las dos medidas sean aprobadas con consenso. "Se va a marcar el modelo energético español hasta 2030 y por tanto debe tener transparencia, publicidad y consenso", aseguró. "La estrategia energética de un país no puede cambiar con cada nuevo gobierno, así no invierte nadie", advirtió. Para el directivo de Acciona, la nueva ley de transición energética "debería a tener al menos unos objetivos vinculantes para España a 2030 y a 2050, tanto de generación de emisiones como de creación de energías renovables y también de eficiencia. Y debería afectar para los tres sectores más implicados: el de generación, el técnico y el de transporte".

El responsable de Accenture coincidió en que la nueva ley debería incluir la opinión de todos los actores y recoger los objetivos "al menos para los próximos 13 años de cómo debe evolucionar el parque de renovables, pero también el parque de gas, el del carbón y la nuclear -advirtió Álvaro Polo- porque los objetivos son claros y están marcados por la Comisión Europea".

Los participantes recordaron que el llamado Acuerdo de París, recientemente firmado en el marco de la COP21, ha supuesto el compromiso global para conseguir que la temperatura del planeta no aumente en más de 1,5 grados en 2050. "Y el sector energético es responsable de dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial", destacó por su parte el profesor Carlos Veganzones, profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Politécnica de Madrid. "Solamente con que nuestro país cumpla con la cuota que le corresponde para llegar al 27% de la cuota de energía global renovable, tendría que instalar 29 GW más de aquí a 2030", aseguró. "Según la propia Unesa, este reparto debería ser de 22 GW en eólica, 5 GW en fotovoltaica, 1 GW de biomasa y otro de solar térmica", apuntó.

En este punto, Iria Flavia Peñalva pidió no olvidarse de la parte del calor. "No sólo podemos fijarnos en la electricidad, porque en calor no llegamos aún ni a un 5% de generación con renovables. Ese es, en mi opinión, el gran salto que hay que dar", afirmó la portavoz de Factor CO2.

El sector cree que debe ser ante todo el Gobierno el que debe dar las señales adecuadas en esta dirección al mercado. "La industria debe saber con claridad y tener los estímulos necesarios para poder electrificar adecuadamente los consumos, porque está al alcance desde el punto de vista técnico", según indicó Álvaro Polo.

Debilidad de EEUU

Los expertos destacaron cómo las compañías españolas están desarrollando energías renovables en todo el mundo. "Esto no es una casualidad", dijo José López-Tafall. "Pero las cosas no suceden solas, es necesaria una planificación energética que empuje este cambio y podremos ser líderes de este sector para beneficiarnos como país de los efectos positivos tanto en la vida de las personas como en la economía de la reducción de las emisiones. Si esta ley termina siendo intrascendente, nos adelantarán otros países y acabaremos importando la tecnología y los empleos. y pagaremos por tecnología de terceros países", advirtió LópezTafall.

El directivo de Acciona aseguró que tanto Francia, como Alemania y Reino Unido ya habían avanzado mucho en estos años en tecnologías verdes y llamó a aprovechar el retraso de EEUU en este campo. "Los estadounidenses iban bien pero desde la cumbre de Kioto se han quedado rezagados y ahora incluso pueden quedarse más atrás. Eso es una gran oportunidad para las empresas españolas", señaló.

El profesor Veganzones resumió para finalizar el sentir del sector. "No puede ser que un país que fue el segundo del mundo en energía fotovoltaica y eólica esté ahora cerca del décimo", lamentó.

 

 

Fuente: El Economista