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Fondos ESG o las ventajas de apostar por la inversión sostenible

lunes, 27 de enero de 2020 | Mitigación

 

Bajo el acrónimo en inglés ESG ('environmental, social and governance') se halla una filosofía inversora a largo plazo basada en criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno corporativo en su toma de decisiones. En otras palabras, se trata de tener en cuenta no solo los riesgos puramente financieros, sino todos los que afectan a una empresa o a un gobierno: los factores medioambientales, sociales y de buen gobierno. Así pues, si una institución tiene riesgos inherentes a estos factores, los gestores tendrán en cuenta dichos riesgos a la hora de decidir si invierten o no en esa compañía.

La inversión sostenible es una tendencia en un momento en el que la población es cada vez más consciente de que no hay un plan B para el planeta y de que se deben cuidar los recursos naturales para que las futuras generaciones no hereden un mundo degradado, tal y como quedó de manifiesto en la reciente cumbre del clima (COP25) celebrada en Madrid.

 

Un volumen de 30.700 billones

Se estima que las inversiones ESG ya representan casi 30.700 billones de dólares en activos en cinco de los principales mercados del mundo o, dicho de otro modo, suponen ya un tercio de los activos globales bajo gestión, según el informe 'Global Sustainable Investment Alliance'. En España, el año pasado alcanzaron los 210.644 millones de euros.

Este tipo de inversión proporciona un binomio rentabilidad-riesgo al ofrecer un control de la exposición a factores no financieros. Es decir, la inversión socialmente responsable incorpora estos criterios para generar rendimientos financieros a largo plazo y un impacto social positivo.

 

Labor fiduciaria

Todos estos movimientos tienen su razón de ser. Las nuevas generaciones, con los ‘millennials’ a la cabeza, están cambiando los hábitos de consumo, dejando claro con decisiones de compra su rechazo hacia las compañías contaminantes, corruptas y con políticas laborales no conciliadoras y discriminatorias. Este modo de pensar también condiciona sus inversiones, favoreciendo todo lo relacionado con la sostenibilidad medioambiental, social y de buen gobierno corporativo.

Los gestores, conscientes de la mayor incidencia en la sociedad de estas cuestiones, se muestran cada vez más exigentes en cuanto a los criterios de sostenibilidad utilizados por los vehículos en los que invierten, convirtiéndose en “palanca de cambio fundamental a futuro”, porque en la medida que las empresas adviertan que la atracción de inversores depende de estos factores realizarán un mayor esfuerzo para adaptarse a esta tendencia.

 

Fuente: El Confidencial