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Formaciones rocosas que pueden asistir en la lucha contra el cambio climático

lunes, 14 de mayo de 2018 | Adaptación

En Oman, el rincón de la Península Arábiga, las crestas accidentadas son más que un paisaje imponente. Algunas de estas rocas están trabajando arduamente, reaccionando de manera natural con el dióxido de carbono de la atmósfera y transformándolo en piedra.

Vetas de minerales carbonatos blancos se destacan en losas de roca oscura como grasa que marmolea a un bife. Los científicos dicen que si este proceso natural, llamado mineralización del carbono, pudiera ser explotado, acelerado y aplicado de manera económica a una escala gigante, podría ayudar a luchar contra el cambio climático.

Las rocas eliminarían miles de millones de toneladas de dióxido de carbono atrapa calor que los humanos han bombeado al aire desde la Era Industrial.

Esto aseguraría que el gas se mantuviera eternamente fuera de la atmósfera.

“Los minerales carbonatos sólidos no van a ir a ninguna parte”, dijo Peter B. Kelemen, geólogo del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, en Nueva York, que ha estado estudiando las rocas.

Capturar y almacenar el dióxido de carbono está atrayendo mayor interés.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático dice que desplegar tecnología de esa índole es esencial para los esfuerzos dirigidos a frenar el calentamiento global. Sin embargo, hay menos de 20 proyectos a gran escala en operación alrededor del mundo, y eliminan el CO2 de procesos industriales.

Lo que Kelemen y otros tienen en mente es eliminar el dióxido de carbono que ya está en el aire para detener o revertir el aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera.

Un proceso natural que eliminaría el carbón del aire.

Muchos investigadores desestiman la captura directa del aire, como se conoce al proceso, por considerarla poco práctica.

Pero en Islandia, una compañía de energía está inyectando cantidades modestas de dióxido de carbono a la roca volcánica, donde se mineraliza. Investigadores holandeses han sugerido esparcir roca triturada a lo largo de las costas para capturar CO2. Y científicos en Canadá y Sudáfrica están estudiando maneras de utilizar el desperdicio de minas para hacer lo mismo.

Hay pocos lugares en el mundo más aptos que Omán. Las formaciones aquí consisten en gran medida de roca llamada peridotita, que normalmente se encuentra a kilómetros de profundidad.

Cuando las rocas quedan expuestas al aire o agua, son como una batería gigante con mucho potencial químico, explicó Kelemen. Hay una abundancia tal de estas rocas en Omán, dijo, que si fuera posible utilizarlas en su totalidad podrían almacenar cientos de años de emisiones de CO2. De manera más realista, dijo, Omán podría almacenar por lo menos mil millones de toneladas de CO2 al año. (Las emisiones mundiales anuales actuales de acercan a los 40 millones de toneladas).

Hay formaciones similares, aunque más pequeñas, en el norte de California, Papúa Nueva Guinea y Albania.

Kelemen llegó a Omán por primera vez en los 90. Desde entonces, ha estudiado los prospectos de explotar el proceso.

Quizás la forma más fácil de utilizar las rocas sea triturarlas y esparcirlas para exponerlas al aire. Sin embargo, una operación de la escala requerida sería inmensamente costosa, dejaría marcas en el paisaje y produciría una enorme cantidad de emisiones de CO2.

Entonces, varios investigadores están preguntando: ¿por qué no utilizar rocas que ya han salido de la pedrera y han sido trituradas para otros propósitos? Rocas así se encuentran en grandes cantidades en las minas alrededor del mundo, como desperdicio.

Gregory Dipple, investigador en la Universidad de Columbia Británica, está trabajando con varias compañías mineras y estudiando maneras de mejorar el proceso natural. El objetivo sería capturar por lo menos suficiente CO2 como para compensar por completo las emisiones de una mina de carbón.

Evelyn Mervine, que trabaja para De Beers, la compañía de diamantes más grande del mundo, está estudiando un enfoque similar y espera realizar pruebas el próximo año.

“No creemos, desde una perspectiva científica, que sería tan difícil o costoso —podemos ser neutrales en carbono”, dijo. “Y en la industria de la minería, eso es extraordinario”.

 

 

Fuente: New York Times International