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La adaptación al cambio climático en España

miércoles, 07 de abril de 2021 | Adaptación

 

La adaptación al cambio climático es el proceso de ajuste al clima y a sus amenazas reales o esperadas, con el fin de reducir sus impactos negativos o aprovechar las oportunidades beneficiosas.

Al no adaptarse al cambio climático, los países podrían volverse vulnerables a sus impactos negativos, exponiendo así a las personas con mayores riesgos.

Esta combinación de factores da como resultado una mayor probabilidad de afectar negativamente el desarrollo sostenible e inclusivo.

 

Las inundaciones

En España, las inundaciones han sido y son los desastres naturales que han provocado más pérdidas económicas y que se han llevado más vidas.

Para comprender mejor los impactos económicos de dicho peligro, el siguiente gráfico muestra los daños en millones de dólares desde 1970 hasta 2019 en España.

se destacan dos grandes inundaciones: las de 1983, que provocaron un daño total estimado de 3.900 millones de dólares (3.302 millones de euros) y afectaron a más de medio millón de civiles en la región del País Vasco (Norte de España); y las inundaciones de 2019, con 2.558 millones de dólares (2.166 millones de euros) en daños, afectando a varias comunidades en el lado noreste del país.

Los datos sobre daños proporcionan una buena idea de la exposición de un país a los riesgos climáticos. 

Con el aumento de las temperaturas causado por el cambio climático y exacerbado por la actividad humana, es probable que aumente la probabilidad y la intensidad de los peligros meteorológicos, como sequías y tormentas.

Esta situación se traduce en daños aún mayores, lo que no es especialmente bueno para España, uno de los países de Europa más afectados socioeconómicamente por la Covid-19.

 

Adaptación al cambio climático

Para hacer frente a los impactos del cambio climático y en línea con los acuerdos internacionales firmados, España desarrolló su primer Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, de 2006 a 2020, y adoptó, en base a las lecciones aprendidas del plan anterior, el segundo plan de 2021 a 2030.

El plan nacional proporciona una herramienta útil para conocer los objetivos, criterios, alcance de trabajo y líneas de acción para fomentar la adaptación y resiliencia al cambio climático.

La participación de los tomadores de decisiones provinciales y municipales en la adaptación al cambio climático es tan esencial como la de los de nivel nacional. 

Sin embargo, según el último informe de políticas locales de lucha contra el cambio climático (2019), solo el 28,9% de los gobiernos municipales y provinciales de España (que representan alrededor del 62% de la población del país) comprometidos con la sostenibilidad tienen planes de adaptación al cambio climático concretos.

Además, de este porcentaje, solo el 15% participó en el último informe, mostrando la baja prioridad entre los miembros que supuestamente dan importancia a la sostenibilidad y al cambio climático.

No solo hay una prioridad baja (o menor) en la adaptación al cambio climático por parte de los municipios, sino que ninguno de los proyectos de adaptación al cambio climático existentes desarrollados en España hasta la fecha tiene como objetivo las inundaciones y el aumento del nivel del mar.

 

Principales defectos de los planes de adaptación españoles

El desinterés por la adaptación al cambio climático puede explicarse por una falta de conciencia generalizada entre los diferentes sectores de la sociedad y las debilidades del primer plan de adaptación climática.

Según el informe de evaluación del primer plan de adaptación, una de las fallas significativas identificadas es el hecho de que el plan no potenció el desarrollo de estrategias específicas por sector, con indicadores fáciles y precisos de comunicar, y falta de indicadores para evaluar el nivel de adaptación a nivel nacional.

 

Líneas de acción: elementos esenciales para la toma de decisiones informada - 2º Plan de Adaptación al Cambio Climático

1. La investigación sobre los impactos futuros del cambio climático en los ecosistemas.

2. Los servicios climáticos para la planificación urbana.

3. Promover la adaptación al cambio climático en el país, por ejemplo, mediante la inclusión de la adaptación al cambio climático.

4. La coordinación de las políticas actuales relacionadas (por ejemplo, desertificación e incendios forestales).

 

A pesar de estos avances, algunos de los indicadores para evaluar el logro del Plan Nacional son muy genéricos y, en su mayoría, no se pueden medir.

De hecho, el mismo plan establece que "los indicadores son provisionales y constituyen un primer paso para la creación de un conjunto de indicadores que se mejorarán cuando se genere más conocimiento". 

Ésta puede ser la razón por la que los indicadores no son del todo precisos y aún no se pueden medir.

En cualquier caso, desarrollar indicadores precisos, cuantificables y con referentes claros debe ser una prioridad para los grupos de trabajo detrás de cada una de las líneas de actuación, ya que es de su interés y de la sociedad poder seguir la evolución de los esfuerzos de adaptación. 

Al mismo tiempo, esto permite identificar brechas y priorizar acciones.

Finalmente, cada una de las líneas de acción no especifica el monto total del presupuesto asignado, ni siquiera por sectores. 

También faltan estimaciones de costos para cada una de las líneas de acción"

Si bien estas estimaciones pueden ser difíciles de realizar, podrían haberse presentado en rangos, ya que permite a las partes interesadas tener expectativas más precisas sobre lo que realmente se puede hacer. 

Además, esta información adicional aumenta la transparencia, ya que estaría abiertamente disponible para el resto de la población.

A día de hoy, la adaptación al cambio climático en España basada en la simple evaluación realizada no es suficiente.

España no está preparada para futuras amenazas y, por tanto, para los impactos del cambio climático.

Como se observa en el segundo Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, parece que España todavía se encuentra en las etapas iniciales de adaptación al cambio climático.

El país aún carece, entre muchos otros aspectos, de indicadores medibles, plazos de cumplimiento y especificidades sobre la asignación presupuestaria.

 

Fuente: La Vanguardia