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La adaptación térmica de los microorganismos regula la emisión de CO2 de los suelos de zonas áridas

martes, 15 de enero de 2019 | Adaptación

Un estudio liderado por Marina Dacal, estudiante de doctorado del Laboratorio de Zonas Áridas y Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos, ha comprobado que las emisiones de CO2 a la atmósfera procedentes de la respiración microbiana de los suelos de zonas áridas del planeta disminuye conforme aumenta la temperatura media del lugar.

El artículo, publicado en la prestigiosa revista Nature Ecology and Evolutione Ecology and Evolution, es el resultado de la colaboración de un grupo internacional de investigadores de la URJC, el Instituto de Ciencias Agrarias del CSIC y la Universidad de Yale (EE.UU.).

El calentamiento global, que es consecuencia de las emisiones de CO2 por parte del hombre, aumenta las emisiones naturales de CO2 a través de la respiración microbiana del suelo, que a su vez contribuye a acelerar el calentamiento global. Actualmente, hay un amplio consenso científico sobre la existencia de este círculo vicioso, pero estudios recientes cuestionan la magnitud del mismo. El motivo es que el efecto positivo de la temperatura en la respiración microbiana del suelo puede suavizarse a lo largo del tiempo gracias a diversos mecanismos, entre los que se encuentra la adaptación térmica de los microorganismos del suelo. “Sin embargo, estos trabajos recientes han sido realizados utilizando suelos procedentes de un lugar concreto y, por tanto, no cubren un gradiente climático global como el utilizado en nuestro estudio”, afirma Marina Dacal.

El calentamiento global, tendrá particular repercusión sobre las zonas áridas de nuestro planeta. “En este trabajo, nos hemos centrado en las zonas áridas porque representan más del 45% de la superficie del planeta y, por tanto, son un sistema de estudio relevante a escala mundial para evaluar los efectos del cambio climático y la adaptación térmica de la respiración microbiana del suelo”, afirma Pablo García Palacios, investigador de la Universidad Rey Juan Carlos y coautor del estudio.

En este trabajo, se analizó la adaptación térmica de la respiración del suelo utilizando una red mundial de 110 sitios distribuidos a lo largo de todos los continentes menos la Antártida, cubriendo así un gradiente climático desde los -2 a los 28ºC de temperatura media anual. Dicha red es el resultado del proyecto BIOCOM, liderado por el Catedrático de Ecología de la URJC Fernando T. Maestre, y financiado por el programa Starting Grants del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés). El equipo internacional, liderado desde la URJC, estudió la respuesta de la respiración microbiana del suelo al calentamiento a través de un experimento de laboratorio en el que se incubaron muestras de suelo provenientes de los 110 sitios a distintas temperaturas.

Los resultados de este estudio sugieren que la respiración de los microorganismos del suelo en ecosistemas áridos globales está adaptada a la temperatura. Aunque el aumento de la temperatura sigue suponiendo un incremento de la respiración del suelo, contribuyendo al círculo vicioso previamente descrito, la magnitud de dicho cambio en zonas áridas puede disminuir como consecuencia de la adaptación de los microorganismos a la temperatura. “Este estudio tiene importantes implicaciones para los modelos climáticos del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), cuya capacidad de predicción podrían mejorar incluyendo aspectos relacionados con la actividad de los microorganismos”, enfatiza Marina Dacal.

“Es innegable que los microorganismos del suelo modulan su respuesta frente al cambio climático y sus efectos negativos”, afirma César Plaza, investigador del Instituto de Ciencias Agrarias (CSIC) que participa en el trabajo. “Los modelos de cambio climático del IPCC que se utilizan para informar la toma de decisiones en reuniones internacionales como el Acuerdo de Paris deberían tener en cuenta el suelo y su actividad biológica, ya que como muestran nuestros resultados desempeña un papel clave” mantiene Mark Bradford, profesor de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y participante en el estudio.

Además de los autores de este trabajo, en este estudio han colaborado investigadores de varios países encargados de realizar la recolección de los suelos y las mediciones pertinentes sobre el terreno. “Agencias de financiación como el ERC permiten la realización de estudios a escala global como los realizados en el marco del proyecto BIOCOM. El acceso a muestras de suelo de distintos países nos ha permitido estudiar uno de los efectos del cambio climático sobre los que hay más incertidumbre en la actualidad a una escala sin precedentes hasta la fecha. Este tipo de investigación global es fundamental para comprender cómo responden los ecosistemas áridos al calentamiento global, y este conocimiento es imprescindible para desarrollar actuaciones que nos permitan mitigar sus efectos negativos”, afirma Fernando Maestre.

 

 

Fuente: EP