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La expansión suburbana emite más CO2 que el aumento demográfico urbano

miércoles, 07 de marzo de 2018 | Mitigación

La expansión suburbana aumenta las emisiones de CO2 más que el crecimiento demográfico similar en un núcleo urbano desarrollado, según un nuevo estudio realizado por científicos atmosféricos.   

En febrero de 2001, antes de que el caldero olímpico en Salt Lake City, en Utah, Estados Unidos, rugiera y centrara la atención del mundo en Utah, científicos de la Universidad de Utah colocaron el primero de varios sensores de dióxido de carbono (CO2) sobre un edificio en el campus.

El CO2 es un gas de efecto invernadero clave que lleva al cambio climático antropogénico, y las ciudades de todo el mundo son los principales emisores de CO2. Ahora, cinco sensores de CO2 monitorean el aire en sitios en el Valle de Salt Lake. Es la única red urbana multisitio de CO2 en el mundo con más de una década de mediciones continuas y muestra cómo el crecimiento urbano y suburbano afecta a las emisiones de CO2 de un área metropolitana.

El pensamiento general es que las ciudades más compactas en una base per cápita emiten menos carbono --dice en un comunicado John Lin, de la Universidad de Utah, cuyo estudio se publica en PNASA--. Algunas de estas ciudades también tienen estas franjas en expansión. Estos lugares son menos 'verdes', por así decirlo. Esa frontera en expansión se está moviendo".

Desde el primer sensor, colocado sobre el Edificio William Browning de ocho pisos en el campus de Utah, la red se ha expandido para incluir sensores en las áreas de Sugarhouse (colocada en 2005), Murray (2005) y Rose Park (2009), todas en barrios urbanos y suburbanos bien establecidos en el norte del Valle del Salt Lake. Un sensor ubicado en Hidden Peak, en la parte superior de la estación de esquí Snowbird en las Montañas Wasatch, mide los niveles de CO2 de fondo.

Los sensores de CO2 requieren un mantenimiento y calibración intensivos en recursos, factores que pueden explicar por qué algunas otras ciudades tienen redes de sitios múltiples. Sin embargo, Lin dice que la principal fuerza motriz en la creación de la red fue una visión de futuro entre los investigadores de la Utah dirigida originalmente por Jim Ehleringer, Diane Pataki y Dave Bowling en el Departamento de Biología.    

Debido a esa visión, Lin subraya: "Sabemos más sobre el CO2 en el Valle de Salt Lake que en cualquier otra área urbana. Somos una de las principales redes urbanas de CO2, y la Universidad de Utah está en el centro de eso".    

Se colocó un sensor adicional en la esquina suroeste del valle, destinado a representar áreas rurales. Pero ese sensor, ubicado en lo que ahora es la comunidad Daybreak, ha producido algunos de los resultados más interesantes

Aunque el área consistía en campos abiertos cuando se ubicó el sensor por primera vez en 2004, ahora es un área desarrollada y bulliciosa, hogar de más de 13.000 personas.    

"Esa parte del valle es una parte realmente importante de la historia", afirma Lin. "Estás yendo de un tipo de superficie terrestre donde no hay gente a tu alrededor y tienes una expansión suburbana hacia esta tierra no desarrollada --agrega Mitchell--. Está cambiando bastante el marco de emisiones de CO2".

El sensor Daybreak proporcionó una oportunidad para comparar directamente el efecto del crecimiento de la población en las emisiones en diferentes áreas de uso de la tierra. 

Durante el mismo tiempo en que estalló la población en la parte sur del Valle Salt Lake y el vecino Valle de Utah, Salt Lake City creció en unas 10.000 personas. Pero el crecimiento en las emisiones de CO2 no fue comparable con el crecimiento asociado con la expansión suburbana en el extremo sur del Valle de Salt Lake.

EL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN NO SE CORRELACIONA CON EL AUMENTO DE EMISIONES DE CO2

El equipo de investigación concluyó que el crecimiento de la población no se correlaciona directamente con el crecimiento de las emisiones de CO2. Otros factores, específicamente los tipos de vecindarios donde crece la población, son factores mucho más importantes.

"En el área más urbana, hay crecimiento de la población, pero está en la parte madura de la ciudad, no está asociada con el crecimiento de CO2 --describe Mitchell--. Pero es este crecimiento de la población en las zonas rurales que está viendo un aumento en las emisiones de CO2. Si se suman más personas al centro de Salt Lake City, irán a un lugar existente".

El equipo comparó sus resultados con cuatro inventarios de emisiones de carbono globales para ver si se mantenía la misma tendencia. Al igual que con los datos Utah, los inventarios mostraron que el crecimiento de la población no se correlacionó directamente con el incremento de las emisiones. Pero los inventarios mostraron una tasa constante de emisiones en el Valle de Salt Lake, sin lograr capturar la alta tasa de crecimiento de CO2 en las áreas suburbanas.

 Los inventarios mundiales son cada vez mejores y más refinados, dice Mitchell. "Ésta es la vanguardia de la construcción de inventarios, comenzando a observar las estructuras espaciales de las ciudades en estos inventarios. Como ninguna otra ciudad tiene un registro a largo plazo, nadie ha podido observar la evolución a lo largo del tiempo en una ciudad", añade.

Lin y Mitchell lideran un proyecto llamado CO2-USA (Red de Síntesis y Análisis CO2-Urban) para unir las redes de monitorización de CO2 en las áreas urbanas de todo el país. "Algunos pueden tener de tres a cinco años de datos --dice Lin--. Esperamos unir fuerzas y comparar y contrastar ciudades".

 

 

Fuente: Europa Press