Factor

La isla que invita a los grandes científicos a frenar el cambio climático

jueves, 01 de octubre de 2020 | Mitigación

 

Situada junto a las costas de Grecia, concretamente al sur del Peloponeso y al noroeste de Creta, con una extensión de poco más de 20 kilómetros cuadrados, ya está considerada como una de las grandes joyas de la investigación científica. Y no solo porque hace más de un siglo se encontrara en el lecho marino, junto a sus costas, un misterioso mecanismo que a día de hoy sigue siendo objeto de discusión, sino porque se trata de un crisol meteorológico que puede servir para tratar de frenar el cambio climático.

Fue en el año 2017 cuando se llevase a cabo un ambicioso proyecto, denominado Observatorio Físico Panhelénico de Anticitera (Pangea). El objetivo no es otro más que invitar a científicos de todo el mundo, expertos en el cambio climático, con el objetivo de formar una comunidad mundial que estudie el cambio climático. Pero, ¿por qué es tan importante Anticitera? Muchos pensarán que esta iniciativa podría haberse llevado en cualquier lugar del mundo, pero lo cierto es que la rocosa isla griega es un lugar especial, que cuenta con importantes características para tratar de entender cómo se produce este fenómeno en el planeta y, así, tratar de detenerlo.

Su ubicación la convierte en un lugar especial, pues en esta pequeña isla convergen hasta tres mares: el Egeo, el Jónico y el Cretense. Pero, además, se encuentra situada en la encrucijada de masas de aire de todos los continentes, por lo que recibe todo tipo de vientos desde cualquier punto del planeta, lo que permite a los científicos analizar y comprobar cómo se desplazan estas masas de aire, que gracias al análisis de sus propiedades de temperatura y humedad son capaces de diferenciar. Por si fuera poco, la falta de contaminación facilita aún más la labor.

"La isla es el laboratorio natural ideal para estudiar cómo los aerosoles (partículas diminutas como polvos, humos o nieblas que están suspendidas en el aire) forman nubes, un fenómeno clave para comprender y detener el cambio climático", explica Vassilis Amiridis, científico climático y director de investigación del Observatorio Nacional de Atenas (NOA), que dirige el comité científico de Pangea.

Este hecho permite a los científicos estudiar determinados procesos que afectan a nivel mundial, como puede ser el transporte y desplazamiento de nubes de polvo, que puede servir para explicar fenómenos climáticos extremos y para realizar predicciones. Sabiendo qué tipo de masa de aire es la que se desplaza, con qué tipo de partículas y qué zonas pueden alcanzar, los científicos no solo pueden crear sistemas de alertas tempranas para evitar hipotéticos daños, sino que pueden entender cómo estos elementos favorecen al cambio climático y, así, tratar de frenarlo.

"El conocimiento convencional dice que las partículas de polvo se orientan aleatoriamente en la atmósfera. Nosotros decimos que estas partículas pueden alinearse en el aire verticalmente", afirma Amiridis. "Pero las partículas de polvo alineadas verticalmente permiten que entre un 10 y un 20% más de radiación se filtre a través de la atmósfera y alcance el suelo", asegura, lo que provoca que el planeta sea cada vez más cálido.

El observatorio de Pangea se ha convertido en uno de los grandes centros de lucha contra el cambio climático, que lleva más de tres años tratando de entender algunos elementos que pueden servir para detener el calentamiento del planeta. No en vano, la UE ha financiado este proyecto con unos 20 millones de euros, donde aproximadamente 30 científicos de todo el mundo se afanan por buscar soluciones para salvar nuestro planeta a largo plazo. 

 

Fuente: El Confidencial