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La próxima COP22 de Marrakech deberá centrarse en mecanismos de transparencia

viernes, 24 de junio de 2016 | Mitigación

La próxima cumbre sobre el cambio climático de Marrakech (COP22), prevista para el próximo noviembre, deberá centrarse en los mecanismos de transparencia aplicables a todos los países, según el presidente de la COP20, el peruano Manuel Pulgar.

Pulgar, actual ministro del Ambiente en el gobierno peruano saliente, y Segolène Royal, presidenta de la pasada COP21 de París, asistieron hoy en Rabat al Foro global de alianzas y coaliciones, para preparar la agenda de la cumbre de Marrakech.

El experto ambientalista peruano subrayó que en esa próxima cumbre van a ser centrales los elementos de “transparencia, rigor científico, monitoreo, definición de acciones viables y verificación”, que cada país deberá poder demostrar.

La transferencia tecnológica y la financiación para la transición energética siguen siendo los elementos más espinosos, pues los países desarrollados exigen transparencia en ambos casos, además de resultados, y tampoco se han resuelto problemas ligados a la propiedad intelectual o la “construcción de capacidades”.

Los retos ambientales más difíciles

En este sentido, Pulgar abogó por fórmulas imaginativas como la que acaban de establecer Perú y Noruega: el país escandinavo compromete una financiación gradual de hasta 300 millones de dólares a cambio de protección de la masa forestal, ya que en Perú el 50% de las emisiones proceden de la deforestación.

Para que el país andino pueda mostrar resultados y así acceder gradualmente a esa financiación, ha establecido mecanismos concretos de gobernanza en la gestión de sus bosques, y ahora trabaja en un mapa completo, terrestre y aéreo, de su masa forestal.

Es posiblemente en las zonas urbanas de los países más pobres donde se plantean los retos ambientales más difíciles, como son hacer de las megaurbes del tercer mundo, mal planificadas y superpobladas, espacios sostenibles, recordó Pulgar.

Sin embargo, hay espacio para el optimismo -concluyó- porque, por una parte, cada vez hay mayor conciencia mundial sobre los problemas que acarrea el cambio climático, y hasta los mercados están yendo cada vez más hacia la valoración de los productos sostenibles (por ejemplo, los coches eléctricos).

Y por otro lado, las fricciones entre los principales países emisores ya no son lo que fueron, y como resultado China y Estados Unidos, antaño muy enfrentadas, comparten ahora la preocupación por un problema que consideran global y la necesidad de crear herramientas para combatirlo.

 

 

FUENTE: EFEverde