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La temperatura del aire, prueba decisiva del cambio en el clima ártico

martes, 09 de abril de 2019 | Mitigación

La temperatura del aire es la prueba decisiva detrás del cambio climático en el Ártico, según concluye un estudio de registros de observaciones de 1971 a 2017 de nueve indicadores ambientales clave.    

La investigación es pionera en combinar observaciones de indicadores de clima físico, como la cubierta de nieve, con impactos biológicos, como una falta de coincidencia en el momento de la floración de las flores y el funcionamiento de los polinizadores.

Los indicadores climáticos son piezas de información clave que capturan la esencia de un sistema, según el coautor John Walsh, de la Universidad de Alaska Fairbanks. Un ejemplo sería la extensión del hielo marino de septiembre, que resume los efectos de la temperatura, los vientos, el calor del océano y otras variables.

"No esperaba que la relación con la temperatura fuera tan fuerte como lo era", dijo Walsh. "Todas las variables están relacionadas con la temperatura. Todos los componentes del sistema Ártico están involucrados en este cambio. Nunca se han reunido tantos indicadores del Ártico en un solo estudio", dijo.

Los autores correlacionaron registros de observaciones de 1971 a 2017 de nueve indicadores clave: temperatura del aire, permafrost, hidroclimatología, cubierta de nieve, hielo marino, hielo terrestre, incendios forestales, tundra y ecosistemas terrestres, y ciclos del carbono. Todos los indicadores se correlacionan con el aumento de las temperaturas, lo que apunta a un clima de calentamiento y un cambio fundamental en el Ártico.

"El sistema del Ártico se está alejando de su estado del siglo 20 y hacia un estado sin precedentes, con implicaciones no solo dentro sino más allá del Ártico", según el autor principal Jason Box, del Estudio geológico de Dinamarca y Groenlandia, en Copenhague.

"Debido a que la atmósfera ártica se está calentando más rápido que el resto del mundo, los patrones climáticos en Europa, América del Norte y Asia son cada vez más persistentes, lo que lleva a condiciones climáticas extremas. Otro ejemplo es la interrupción de la circulación oceánica que puede desestabilizar aún más el clima: por ejemplo, el enfriamiento en el noroeste de Europa y el fortalecimiento de las tormentas ", dijo Box.

El estudio es la pieza principal en un número especial sobre indicadores del cambio climático en el Ártico publicado por la revista Environmental Research Letters.    

Los autores del estudio esperan que estas observaciones basadas en indicadores proporcionen una base para una comprensión más integrada del Ártico y su papel en la dinámica de los sistemas biogeofísicos de la Tierra.

 

 

Fuente: EP