Factor

Lagarde cree que el cambio climático puede dificultar la política monetaria

martes, 20 de octubre de 2020 | Mercados

 

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió este lunes de que el cambio climático puede afectar el arsenal de la entidad para afrontar impactos macroeconómicos y hacer el análisis de "la política monetaria mucho más difícil".

Al inaugurar una conferencia sobre política monetaria organizada por el BCE, Lagarde dijo en su intervención, grabada previamente, que el cambio climático puede "aumentar la incertidumbre", por la mayor volatilidad a corto plazo y los cambios estructurales.

Y el aumento de la incertidumbre, "es posible que haga nuestro análisis de política monetaria mucho más difícil", según la presidenta del BCE.

Los daños al capital pueden reducir el crecimiento de la productividad al limitar la producción de conocimiento y el aumento de la aversión al riesgo puede incrementar el ahorro de los hogares y reducir la inversión empresarial, hizo hincapié Lagarde.

Estos factores pueden afectar el "equilibrio a largo plazo de los tipos de interés reales y de este modo afectar al espacio disponible para la política monetaria convencional".

En la conferencia participa William Nordhaus, profesor de la Universidad de Yale y Premio Nobel de Economía en 2018 por sus estudios sobre el cambio climático desde mediados de los años 70 del siglo pasado, en los que muestra el impacto del cambio climático en la economía a largo plazo.

El aumento de la frecuencia de las catástrofes relacionadas con el clima, de su magnitud y persistencia obligará a los bancos centrales a considerar el largo plazo al analizar la evolución de la economía y calibrar su política monetaria y no sólo el medio plazo como hacen ahora.

Los riesgos relacionados con el cambio climático pueden afectar la estabilidad del sistema financiero, lo que puede influir los tipos de interés que pagan los hogares y las empresas, según Lagarde.

El BCE compra bonos verdes de emisión pública desde marzo de 2015 y emitidos por empresas desde junio de 2016. A partir de enero de 2021 va a comprar bonos verdes con cupones vinculados a objetivos de sostenibilidad y los va a aceptar como garantía en sus operaciones de refinanciación. De este modo, el BCE y los bancos centrales nacionales apoyan "la innovación en el área de las finanzas sostenibles".

La emisión global de bonos verdes era inferior a los 1.000 millones de euros en 2008, pero en 2017 alcanzó los 120.000 millones de euros, según cifras del BCE.

Una transición desordenada a un mundo sin emisiones puede afectar a los precios de los bonos verdes y otros activos que el BCE compra y acepta como garantía y por ello el BCE realiza una prueba de solvencia climática al sistema financiero de la zona del euro.

La emisión de bonos verdes denominados en euros se ha multiplicado por diez desde 2013.

Nordhaus consideró en la conferencia que "se ha progresado muy poco en la reducción de las emisiones" de carbono porque no se invierte lo suficiente en nuevas tecnologías que contribuyen a reducirlas y porque los precios del carbono son muy bajos.

El precio medio de la tonelada de carbono era en 2019 de 1,7 dólares, aunque existen grandes diferencias entre países, en Europa son más elevados, pero en China, India y EEUU son muy bajos.

Por ello, Nordhaus señala que unos precios elevados a las emisiones de carbono son la clave para una reducción significativa de las emisiones.

Además, las políticas de cambio climático son voluntarias y no hay sanciones para los países que no firman los acuerdos y no las cumplen, lo que, según Nordhaus, también impide los avances. 

 

Fuente: Heraldo