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Las algas, una especie en extinción por el cambio climático

viernes, 08 de marzo de 2019 | Adaptación

Las algas son el esqueleto principal en la formación de ecosistemas marinos. Hubo un tiempo en que dominaron las costas del Cantábrico, especialmente la costa gallega.

Sin embargo, todo cambió con el tiempo y hoy son escasas. Esto ha llevado a tomar varias acciones científicas. Este fenómeno alarmó a los científicos, que se pusieron manos a la obra para dar con las causas y, también, con las soluciones a fin de poner freno a la situación en la medida que sea posible.

Los estudios elaborados indican que son varias las causas por las cuales se podría explicar la desaparición de ciertas especies de algas en el mar.

Sin embargo, la principal causa para explicar la pérdida de la mayoría de estos bosques marinos reside en el cambio climático debido al calentamiento del océano, la urbanización de las zonas próximas a la costa y la contaminación.

El medio ambiente está “gravemente afectado”

En el Boletín Informativo de la Sociedad Española de Ficología nº 49, un grupo de científicos recogen que “en los últimos años, investigadores en ecología marina de España y Portugal, hemos constatado la disminución de la abundancia de las algas formadoras de bosques marinos -como las algas pardas o las rojas-, llegando algunas especies a desaparecer de numerosas localidades”.

Los biólogos alertan de la importancia de estas especies para la formación de bosques marinos, que sirven de hábitat para muchos otros seres vivos.

“Todo apunta a que se trata de los primeros efectos regionales del cambio climático y en particular del incremento de la temperatura del mar desde los años 80, que se intensificó particularmente en la última década”, apuntan los investigadores.

A la pérdida de algas debido al cambio climático, hay que sumar el factor de la venta de estas especies para su consumo, pese a que la extracción este regulada por ley.

Los biólogos advierten de que el medio ambiente está “gravemente afectado por el cambio global“, e insisten en el papel que deben jugar las administraciones para intentar mitigar estos efectos.

Para ello piden que se desarrollen seguimientos científicos para comprobar el estado y la evolución de las poblaciones marinas, que incluyan a las especies amenazadas, que se establezcan planes realistas para su gestión y que se realice un control riguroso de la explotación comercial de algas.

 

 

Fuente: Ambientum