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Las claves de la futura ley española de Cambio Climático y Transición Energética

jueves, 25 de mayo de 2017 | Adaptación

Los días 25 y 26 de mayo de 2017 se celebrará el acto titulado “España, juntos por el Clima”. Entrevistamos a Kepa Solaun (Socio y Director General de Factor) que participará en estas jornadas como experto en adaptación al cambio climático para conocer las claves de esta futura normativa española.

 

A lo largo de los próximos meses España definirá la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, ¿Cómo valora este hecho?

La iniciativa es sin duda positiva. El hecho de que el cambio climático se convierta en elemento integrante de una norma y de que se abra un debate político como este, es claramente positivo. Es importante contribuir a su visibilidad y a que los agentes clave valoren la importancia que puede llegar a tener. Lógicamente, habrá que esperar a ver los resultados para poder juzgar la iniciativa en su conjunto, pero el objetivo es sin duda positivo.

En este sentido, la clave será que se adopten decisiones valientes y que permitan avanzar hacia una economía baja en carbono. Muchos proyectos normativos que hemos visto en este campo son más bien planes estratégicos pasados por un texto articulado. Una ley es una ley, y debe proveernos de herramientas para poder transformar la realidad en este campo del cambio climático y la transición energética, que van a ser dos elementos extraordinariamente importantes que pueden cambiar de forma profunda muchos aspectos de nuestra economía.

 

¿Considera posible que esta Ley, tal y como comenta, permita a España “transformar la realidad”? ¿Qué circunstancias pueden influir en esta transformación?

Lo cierto es que las cosas están avanzando ya muy rápido. Por ejemplo, si miramos la evolución de las energías renovables veremos que es espectacular. Llevamos ya tres años en los que se instalan más megavatios renovables de generación eléctrica que convencionales y no parece que este ritmo vaya a parar. Es decir, los cambios están llegando ya. Por otro lado, la urgencia del reto no nos deja tiempo a tomarnos las cosas con demasiada parsimonia. Si queremos evitar que el aumento de la temperatura mundial exceda de los dos grados centígrados debemos comenzar a actuar inmediatamente.

 

Parece evidente la urgencia, ¿Qué circunstancias pueden hacer exitosa una ley así?

Lo primero, debemos tener en cuenta que España no es una isla. Hacer frente al cambio climático es un ejemplo claro de la llamada "Tragedia de los Comunes". Es necesario que todos los países se pongan manos a la obra para reducir emisiones. No basta únicamente con los países desarrollados dado que los países en vías de desarrollo suponen ya un 60% de las emisiones. Por tanto, la primera circunstancia que debe cumplirse es política y pasa por un compromiso de los grandes países para cambiar la evolución de las emisiones a nivel mundial.

Otros elementos clave, ya pensando en España, son la financiación y la transversalización. Sin recursos suficientes y sin que todas las administraciones, sin importar cuál sea su área de trabajo, se suban a este barco, es imposible conseguir el objetivo.

 

Usted está convocado a la jornada de debate de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, como experto en materia de adaptación al Cambio Climático. En este sentido, estamos viendo cómo la adaptación está cobrando cada vez mayor importancia en la agenda de gobiernos y empresas. ¿Qué factores considera que explican este hecho?

Han confluido distintos elementos. En primer lugar, una mayor conciencia por parte de las administraciones públicas y de las empresas, que comienzan a incorporar la adaptación al cambio climático en sus procesos estratégicos y en la toma de decisiones. En esto influye que cada vez tenemos más información y que somos más capaces de interpretar lo que está sucediendo en materia de cambio climático. 

También es importante mencionar que ha habido un cambio cualitativo en cuanto a metodologías y herramientas. Antes de 2009, cada proyecto era un ejercicio de creatividad y el consultor tenía que crear casi de la nada metodologías, así que también era difícil poner en contexto los resultados. Ahora, hay una batería de herramientas básicas que funcionan muy bien, e incluso estamos en proceso de tener una norma ISO en este campo. 

Otra cuestión que llama la atención, es cómo cada vez más se incorporan, no sólo los impactos directos a las organizaciones, sino también los impactos a lo largo de la cadena de valor. Será muy relevante en los próximos años incorporar a las pequeñas y medianas empresas en este proceso.

 

En base a la experiencia internacional con la que cuenta Factor CO2, ¿Cómo están abordando esta cuestión en otros países?

Cada país trabaja lógicamente en función de sus recursos y conocimientos técnicos. Sin embargo, afortunadamente, en los últimos años gracias a la financiación multilateral, existen más recursos para abordar proyectos de este tipo en los países en vías de desarrollo. Incluso, en algún caso, se da la paradoja de que algunos países en vías de desarrollo disponen de herramientas de monitorización y evaluación más sofisticadas que países desarrollados.

Gracias ello, hemos trabajado por ejemplo en el desarrollo de planes nacionales de adaptación como el de Costa Rica, en proyectos de monetización de impactos en países del Caribe y en trabajos estratégicos en ciudades. En los últimos tiempos, cada vez más, estos proyectos contemplan un componente de financiación que permite que las acciones identificadas puedan después transformarse en proyectos concretos.

 

¿Cuál es la metodología de trabajo que sigue Factor CO2 para prestar asistencia a organizaciones que quieren actuar en materia de adaptación al cambio climático?

En esta área trabajamos tanto con gobiernos, como con empresas. En ambos casos, el proceso puede ser análogo. Lo primero que se necesita es buena información para conocer cómo nos va a afectar el cambio climático. En este sentido, trabajamos con el equipo técnico de Meteoclim (socios de Factor en esta área) en el desarrollo de las proyecciones climáticas necesarias, teniendo en cuenta los impactos más relevantes. 

A partir de ahí, empleamos distintas metodologías según los objetivos y los recursos disponibles. La metodología tradicional es el análisis de riesgos climáticos que nos permite objetivar los riesgos más importantes y valorarlos con métodos multicriterio. En ocasiones, utilizamos metodologías de monetización para poder trabajar después en el análisis coste-beneficio de acciones de adaptación.

Lo verdaderamente importante, y tal vez el criterio clave en estos trabajos, es comenzar por establecer prioridades. Es muy fácil perderse en los detalles, porque la adaptación suele afectar a muchísimos aspectos de las organizaciones. Si no sabemos a dónde queremos llegar, es difícil elegir el mejor camino.