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Los grandes incendios crecerán un 35% en 15 años por las emisiones globales de CO2

miércoles, 12 de abril de 2017 | Adaptación

El planeta tendrá un 35% más de grandes incendios forestales en 2041 con un escenario normal de emisiones de gases de efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono (CO2), y teniendo en cuenta el número de días en los que se dan las condiciones propicias para que surgan las llamas.

Ésta es la conclusión principal de un estudio realizado por seis investigadores de Australia y Estados Unidos y publicado en la revista 'Nature Ecology & Evolution', después de analizar datos satelitales entre 2002 y 2013 y de examinar cerca de 23.000 incendios en todo el mundo, entre ellos 478 fuegos de gran intensidad.

Mark Cochrane, profesor de la Universidad Estatal de Dakota del Sur (Estados Unidos), indica que las malas condiciones para que se originen los incendios, como altas temperaturas, condiciones secas y vientos fuertes, "nos dicen que el tiempo y el clima son muy importantes".

Utilizando datos meteorológicos mundiales y mensuales entre 2000 y 2014, los investigadores modelaron los probables cambios en el comportamiento del fuego entre 2041 y 2070, y pronosticaron un aumento del 20 al 50% en el número de días cuando se dan las condiciones propicias para los incendios.

"Esas condiciones se basan en las emisiones de carbono normales. Esto continuará empeorando después, a menos que nos tomemos muy en serio la reducción de las emisiones globales de carbono", añade Cochrane.

Este científico indica que para 2041 probablemente habrá un 35% más de grandes incendios forestales por década. "Esto se traduce en cuatro eventos de fuego extremo por cada tres que ocurren ahora", precisa.

Sin embargo, Cochrane explica que ese riesgo no se distribuye uniformemente. Los bosques en el oeste de Estados Unidos, el sureste de Australia, Europa y la región del Mediterráneo oriental (que se extiende desde Grecia hasta Líbano y Siria) están entre las zonas con mayor riesgo.

DEFINICIÓN DE INCENDIO EXTREMO

Por otro lado, Cochrane precisa que "no hay una definición operacional" para los grandes y devastadores incendios forestales, por lo que David Bowman, de la Universidad de Tasmania (Australia) examinó la intensidad y el área de los fuegos.

En primer lugar, los investigadores identificaron 'puntos calientes' usando un espectroradiómetro de imágenes de resolución moderada de dos satélites con imágenes terrestres para medir la cantidad de energía térmica liberada, conocida como potencia radiativa del fuego.

Para ello, analizaron la energía total liberada en cada 100 kilómetros cuadrados en todo el planeta y combinaron la zona que arde y la intensidad con la que se quema. Con este análisis, identificaron 478 eventos de incendios extremos.

Además, limitaron estos siniestros a los que tuvieron el mayor impacto en los seres humanos. "Los incendios en el bosque boreal pueden ser muy grandes, pero no afectan a mucha gente. Buscamos aquellos en los que la gente tenía que despejarse del camino", añade Cochrane.

Los investigadores identificaron 144 fuegos catastróficos en los que murieron personas y se destruyeron casas. "La mayoría de estos incendios se produjeron en el oeste de Estados Unidos y el sureste de Australia, que tienen densidades de población bastante altas", subraya Cochrane.

Los incendios provocados por el viento representaron casi un 35% de estos eventos catastróficos, mientras que la sequía severa influyó en casi un 22% de ellos. Otras condiciones climáticas extremas, sobre todo las altas temperaturas y la baja humedad, estuvieron detrás de algo más de un 20% de esos siniestros. "No sólo el clima empeora las cosas, sino que la gente está construyendo casas en estos paisajes inflamables", concluye Cochrane.

 

 

Fuente: Ecodiario