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Los océanos, la línea de defensa común ante el cambio climático

martes, 13 de abril de 2021 | Mitigación

 

Frente a los océanos, un solo e inmenso cuerpo de agua planetario, cualquier estrategia de defensa y protección debe ser consensuada y global y mejor que obligatoria, voluntaria, desde el entendimiento general de que la interdependencia es un hecho establecido. Estamos todos conectados a través del mar, el origen de la vida y nuestra sentencia de muerte si no actuamos en conjunto y con celeridad.

En esta carrera contra el tiempo, que el empeoramiento de los espacios marinos siga avanzando, es un nuevo llamado a la acción.

En Panamá, un istmo entre dos mares, el Caribe, por el Atlántico, y nuestro particular Mar del Sur, por el Pacífico; abierto por el Canal que los comunica desde hace más de un siglo, hemos asumido la responsabilidad de construir una Política Nacional de Océanos, siguiendo la línea de sólo otros cuatro países en el mundo, para dotar de un marco jurídico integral y actualizado a las leyes y normativas de protección, conservación y desarrollo sostenible de todas las actividades relacionadas con los recursos marinos y costeros.

Esta actuación nacional es realmente un mandato mundial, a través de los diversos mecanismos internacionales que Panamá ha suscrito en los que se identifica al océano como un patrimonio natural global que exige gestión colectiva.

Con 3,000 kilómetros de costa entre ambos litorales y una superficie total de poco más de 74,000 kilómetros cuadrados, para Panamá es de vital importancia promover una cultura marina y contar con el respaldo de la población, en especial las comunidades con frente de playa, para promover la convivencia con el medio marino como hábitat de encuentro y mutuo aprovechamiento.

En ese sentido, el país incrementó su ambición climática mediante la actualización de los compromisos contenidos en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, entregadas ante la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el pasado diciembre de 2020, con 29 metas climáticas en distintos sectores de importancia socioeconómica, como los sistemas marinos y costeros.

 

Sumideros de Carbono azul

Además, como país “blue leader”, Panamá integrará el Carbono azul en el inventario nacional de gases de efecto invernadero a partir de 2022, sumando esa iniciativa a su actual clasificación como territorio Carbono negativo, categoría que sólo comparten Bután y Surinam en todo el planeta.

El objetivo es aumentar el potencial de absorción de sumideros de Carbono azul utilizando los manglares como piezas fundamentales en la mitigación del cambio climático global a través de su función de sumidero de Carbono.

Entre las decisiones adoptadas para potenciar nuestra acción climática, Panamá se ha propuesto desarrollar una Guía Técnica de Cambio Climático para los “sistemas marinos-costeros”, que se centrará en la restauración de áreas clave y en corredores biológicos para fortalecer la conectividad.

También estamos trabajando codo con codo con ONU Medio Ambiente en el desarrollo de un plan con acciones específicas para la reducción de desechos que amenazan la biodiversidad y los ecosistemas en las costas, manglares y mares panameños. Entre otras medidas, el plan fomenta la limpieza, la evaluación y el monitoreo de la contaminación a través de la creación de mapas de basura sumergida.

Con un plan de trabajo de cinco años, las acciones propuestas de este plan (PANBM) identifica cinco ejes estratégicos y de implementación: Legislación y Gobernanza, Sensibilización y Educación de la comunidad, Limpieza y Restauración, Investigación, Desarrollo e Innovación, para darle continuidad a largo plazo y Financiamiento y Recursos.

Otra novedosa iniciativa que se está aplicando por primera vez, es el desarrollo de un mapa de los arrecifes coralinos y los pastos marinos del país, para dotarlos de una mayor protección legal y ambiental, lo que ha permitido iniciar ya la expansión de tres áreas marinas protegidas tanto en el Pacífico como en el Caribe.

Los océanos están en la columna vertebral de las políticas globales que se discutirán durante la próxima cumbre del COP26 que se celebrará en noviembre y a la que Panamá acudirá con agresivas propuestas de preservación, porque consideramos que los océanos son, y seguirán siendo, nuestro más valioso aliado en la lucha climática.

Como establecimos en la Cumbre de Ambición Océano-Clima 2021, en enero, creemos que la protección de al menos el 30% del océano global es una medida impostergable.

Con un compromiso climático fuera de dudas, seremos capaces de asumir nuevos retos, como la conferencia mundial “Our Oceans 2022”, la primera tras la entrada en vigor de los principales compromisos mundiales para los océanos en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Acuerdo de París.

Y con el objetivo de impulsar una gestión responsable de los plásticos, gobiernos, industria, sociedad civil y academia nos enfrentaremos a la inevitable obligación de pactar la actuación oceánica-climática que el mundo necesita.

 

Fuente: EFEverde