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Reino Unido adelanta la prohibición de vender coches de gasolina y diésel a 2030

jueves, 19 de noviembre de 2020 | Mitigación

 

Boris Johnson ha decidido aferrarse a la “revolución verde” para rescatar a la economía británica de la actual crisis y de la incertidumbre que traerá consigo el Brexit a finales de año. La medida estrella del plan de 10 puntos que el primer ministro ha desvelado este miércoles será adelantar a 2030 —cinco años antes del plazo previsto— la prohibición de vender coches nuevos de gasolina y diésel. Los vehículos híbridos podrán seguir adquiriéndose hasta 2035, bajo la condición de que estén preparados para ofrecer una autonomía “relevante” con cero emisiones (el Gobierno británico ha sugerido, sin concretar, un mínimo de 50 kilómetros). En cuanto a los camiones diésel, Downing Street se compromete a abrir una fase de consultas públicas con las principales industrias para diseñar también un plan de desaparición gradual.

Con esta propuesta, que todavía requiere mucha concreción, el Reino Unido se sitúa entre los países más ambiciosos en el camino hacia la electrificación del transporte, un sector clave en la lucha contra el cambio climático y contra los graves problemas de contaminación urbana. Johnson ha tomado el testigo de su predecesora, Theresa May, y mantiene el compromiso de llegar en 2050 al nivel cero de emisiones de dióxido de carbono. “Economía verde y crecimiento pueden ir de la mano. Afrontemos la amenaza más seria contra nuestro planeta con uno de los programas más innovadores y ambiciosos de creación de empleo que se ha conocido”, ha escrito el primer ministro en una tribuna. Asegura Johnson que con la inversión prevista, más de 13.000 millones de euros, el Gobierno británico será capaz de crear 250.000 nuevos empleos.

El Gobierno británico anunció en febrero que en 2035 estaría prohibida la venta de los coches nuevos de gasolina y diésel, lo que suponía un adelanto de cinco años respecto al plan fijado por el Reino Unido en 2017. Ahora, solo nueve meses después del último anuncio, Johnson da una vuelta más de tuerca y adelanta la fecha otros cinco años.

Aunque es de los países que han planteado una meta más ambiciosa, el movimiento del Reino Unido no es algo aislado en el mundo. Otros países han marcado ya en el calendario vetos a los coches de combustión. Francia ha fijado como fecha para el final de las matriculaciones de este tipo de vehículos el año 2040. El mismo que se establece en la ley de cambio climático que se tramita ahora en el Parlamento español, aunque el texto se refiera en este caso al veto a todos los automóviles que no sean de emisiones cero.

 

Fuente: El País