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Un 20 % del suelo en España está degradado y es “muy vulnerable” ante la desertificación

martes, 18 de junio de 2019 | Mitigación

Hasta un 20 % del suelo está "muy degradado" y por tanto resulta "muy vulnerable" ante la desertificación en España, por culpa del aumento de las temperaturas y la falta de lluvias, según expertos consultados por Efe.

El Mapa de Condición de la Tierra del Gobierno de España indica que en la actualidad solamente un 1 % del territorio español sufre un proceso “activo” de desertificación, un fenómeno al que la ONU dedica este lunes su Día Mundial.

Sin embargo, “un 20 % del suelo, el equivalente a la superficie de Andalucía, se encuentra ya tan degradado que no cabe suponer que se pueda dar un proceso de regeneración natural del suelo”, ha explicado el presidente de la Asociación Reforesta, Miguel Ángel Ortega.

En un contexto de “ascenso de la temperaturas debido al cambio climático”, existen zonas “muy vulnerables” en las que es posible predecir una “intensa aridez” por la falta de precipitaciones, en el “centro, sur y sureste de la Península”, ha señalado Ortega.

El director del Centro de Investigación sobre Desertificación del CSIC, Patricio García, ha señalado puntos concretos “desde Madrid hasta Alicante y Murcia” pasando por “Cádiz y Sevilla“, en los que las predicciones indican un “aumento más fuerte de las temperaturas y una falta más pronunciada de lluvias que en el resto de la península“.

Mapa de riesgo de desertificación en España, elaborado por el Programa de acción nacional contra la desertificación.

Una desertificación “heredada”

Por ello, la vegetación que se ha recuperado “de manera espontánea y la que ha brotado fruto de las reforestaciones se verá muy comprometida“, ha añadido.
La degradación de estas tierras es “heredada de los años de necesidad económica y de autosubsistencia en los años treinta del siglo pasado en los que la agricultura y la ganadería eran el motor de la economía“, ha precisado García.

La mejor manera de luchar contra la erosión según el investigador del CSIC es “plantar árboles poco demandantes de agua o con especies de arbustos que en condiciones áridas puedan sobrevivir y seguir protegiendo el suelo, que al final es de lo que se trata”.

Precisamente las repoblaciones son el instrumento de la Asociación Reforesta para reducir el impacto de la aridez “a nivel local en zonas muy secas“, ha asegurado Ortega, quien cita como ejemplo las llevadas a cabo en la localidad madrileña de Villamanrique de Tajo “donde sólo llueve unos 350 litros al año” y es necesario regar “a lo largo del verano e incluso desde febrero“.

Reforestaciones y monocultivos

La reforestación requiere plantar la especie dominante pero también otras que la acompañen puesto que es necesario “un cortejo de acompañantes para que el bosque sea funcional y preste lo que se conoce como servicios ecosistémicos” como la fijación de carbono.

La biodiversidad, ha insistido Ortega, “hace al bosque más resistente ante perturbaciones como el cambio climático, las plagas y los incendios“.

La misma idea defiende García, quien se muestra contrario a los monocultivos de árboles porque plagas e incendios forestales “avanzan muy fácilmente a través de las manchas continuas formadas por la misma especie“.

En el pasado, “el fuego lo tenía más difícil” cuando el campo adquiría forma de mosaico en sus usos y aprovechamientos, con cultivos alternando con el monte, con lo que los incendios “no alcanzaban las proporciones de hoy en día“.

En todo caso, los procesos de desertificación “han ocurrido en el pasado y seguirán ocurriendo” pero ahora son “más difíciles de solventar debido al cambio climático“, ha indicado García.

El Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía se conmemora cada 17 de junio por designación de la ONU desde 1994, con el fin de concienciar acerca de la degradación de la tierra y buscar soluciones que impliquen a la sociedad en todos los niveles.

 

 

Fuente: EFEverde