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Un Ártico “ardiente”, la paradoja (climática) más sorprendente

viernes, 02 de marzo de 2018 | Adaptación

Mientras las latitudes medias del hemisferio norte en Europa sufren un frío polar, una alarmante ola de calor azota las latitudes árticas. Son como dos caras de la misma moneda. Los expertos apuntan que este mismo calor en las zonas polares es el que están causando ventiscas sobre Europa, y todo ello está obligando a reconsiderar los pronósticos más pesimistas sobre el cambio climático.

A pesar de que podría tratarse de un evento extraño o aislado, la principal preocupación de los climatólogos es que el calentamiento esté erosionando el vórtice polar, ese cinturón de poderosos vientos que aíslan al norte congelado de las latitudes medias

El mes de enero comenzó y acabó registrando los mínimos históricos de superficie helada en el océano Ártico desde que se iniciaron estas mediciones en el año 1979. La extensión media en enero ha sido de 13,06 millones de km2, es decir, 1,36 millones de km2 menos que el promedio del período 1981 a 2010, y 110.000 km2 por debajo del récord alcanzado en el 2017.

Los observadores han descrito lo que está sucediendo de tiempo “loco”, “raro” y “simplemente impactante”. “Esta es una anomalía entre las anomalías. Lo que ocurre está lo suficientemente fuera del rango histórico como para considerar que es preocupante”, señaló a The Guardian Michael Mann, director del Centro de Ciencias del Sistema Terrestre en Universidad del Estado de Pensilvania. Estaríamos ante el tipo de situaciones que podrían seguir ocasionando la actual tendencia a “empujar a la furiosa bestia que es nuestro clima”, añade este experto.

Ártico, un referente, el termómetro del planeta

“El Ártico siempre ha sido considerado como un referente debido al círculo vicioso que amplifica el calentamiento causado por los humanos en esa región en particular. Y está enviando una advertencia clara”, explica Mann.

Aunque la mayoría de los titulares de los medios se han centrado en el clima inusualmente frío de Europa utilizando un tono alegre, los expertos muestran su preocupación: no estamos ante un retorno tranquilizador y reconfortante de los inviernos como antes, sino más bien a un desplazamiento climático de lo que debería estar sucediendo más al Norte.

En la estación meteorológica terrestre más al norte del mundo, en Cape Morris Jesup, en el extremo norte de Groenlandia, las temperaturas recientes han sido, a veces, incluso más cálidas que en Londres y Zurich, que están a miles de kilómetros al sur.

Picos relevantes

Aunque el último pico, de 6.1º C (el domingo), no registró un récord absoluto, los dos máximos anteriores (en los años 2011 y 2017) sólo duraron unas pocas horas antes de volver al promedio histórico. En cambio, la semana pasada hubo diez días por encima de las temperaturas de congelación durante al menos una parte del día en esta estación meteorológica, a solo 700 kilómetros del Polo norte.

“Los picos de temperatura son parte de los patrones climáticos normales; lo que ha sido inusual en este evento es que ha persistido durante tanto tiempo y que ha sido tan caliente”, señala Ruth Mottram del Instituto Meteorológico Danés. “Si echamos la vista atrás hasta finales de la década de 1950, nunca hemos visto temperaturas tan altas en el alto Ártico”.

Analizar las causas

Las causas y el significado de este agudo repunte están ahora bajo análisis. Las temperaturas a menudo fluctúan en el Ártico debido a la fuerza o la debilidad del vórtice polar, es decir, el círculo de vientos (incluida la corriente de chorro) que ayuda a desviar las masas de aire más cálidas y mantiene fría la región.

Ha habido muchos picos previos de temperaturas, lo que hace que las gráficas del clima invernal del Ártico se asemejen a un electrocardiograma. Sin embargo, los picos de calor son cada vez más frecuentes y duran más tiempo, nunca más que este año.

Evento más intenso

“En 50 años de reconstrucciones árticas (de temperaturas), el evento de calentamiento actual es el más intenso y uno de los más duraderos jamás observados durante el invierno”, dijo Robert Rohde, científico principal de Berkeley Earth, una organización sin fines de lucro dedicada al clima ciencia. La pregunta ahora es si esto indica un debilitamiento o colapso del vórtice polar, el círculo de fuertes vientos que mantienen frío al Ártico desviando otras masas de aire.

El vórtice depende de la diferencia de temperatura entre el Ártico y las latitudes medias, pero esa brecha se está reduciendo porque el Polo se está calentando más rápido que en cualquier lugar de la Tierra.

Si bien las temperaturas promedio han aumentado en aproximadamente 1° C (desde la época preindustrial), el calentamiento en el Polo se acerca a 3 ° C, lo que está derritiendo la masa de hielo.

Según la NASA, el hielo marino del Ártico está disminuyendo a una tasa del 13.2% por década, dejando más agua abierta y temperaturas más altas.

Una hipótesis sin consenso

Algunos científicos lanzan la hipótesis conocida como “Ártico caliente, continentes fríos” a medida que el vórtice polar se vuelve menos estable: absorbe más aire caliente y expulsa más frentes fríos, como los que se experimentan actualmente en el Reino Unido y el norte de Europa. Rohde señala que esta teoría sigue siendo controvertida y no es evidente en todos los modelos climáticos, pero los patrones de temperatura de este año han sido consistentes con ese pronóstico.

A más largo plazo, Rohde espera más variación. “A medida que calentamos rápidamente el Ártico, podemos esperar que los años futuros nos den aún más ejemplos de un clima sin precedentes”. Jesper Theilgaard, un meteorólogo con 40 años de experiencia y fundador del sitio web Climate Dissemination, dijo que las tendencias recientes están fuera de los eventos previos de calentamiento.

“Sin duda, estos eventos de calentamiento traerán problemas a la gente y la Naturaleza. La lluvia y la nieve cambiantes: el derretimiento y la escarcha hacen que la superficie se vuelva helada y, por lo tanto, es difícil que los animales encuentren algo para comer. Las condiciones de vida en tales tipos de clima cambiante son muy difíciles”.

Otro dicen que es prematuro...

En cambio, otros expertos advierten que es prematuro ver esto como un cambio importante lejos de los pronósticos. “Los aumentos de temperaturas a de 20 ° C o más que el promedio experimentado en el Ártico son casi seguro debidas principalmente a la variabilidad natural”, dijo Zeke Hausfather de Berkeley Earth.

“Si bien han sido impulsados por la tendencia al calentamiento subyacente, no tenemos ninguna evidencia sólida de que los factores que impulsan la variabilidad ártica a corto plazo aumentarán en un mundo en calentamiento”.

En todo caso, los modelos climáticos sugieren, al contrario, que los inviernos en latitudes altas serán ligeramente menos variables a medida que el mundo se calienta, expone. Aunque es demasiado pronto para saber si las proyecciones generales para el calentamiento del Ártico deberían cambiarse, las recientes temperaturas se suman a la incertidumbre y aumentan la posibilidad de efectos colaterales que aceleren el cambio climático. “Esta es una muestra a muy corto plazo para decir si cambia las proyecciones generales para el calentamiento del Ártico”, dice Mann.

“Pero sugiere que podemos estar subestimando la tendencia a eventos de calentamiento extremo a corto plazo en el Ártico”. Y esos eventos iniciales de calentamiento pueden desencadenar un calentamiento aún mayor debido a los “circuitos de retroalimentación” asociados con el derretimiento del hielo y la posible liberación de metano (un gas de efecto invernadero muy fuerte).

 

 

Fuente: La Vanguardia