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Un estudio demuestra que algunos animales pueden adaptarse genéticamente al cambio climático

martes, 07 de mayo de 2019 | Adaptación

Una investigación dirigida por la Universidad de Southampton, en Inglaterra, ha demostrado que la amenaza de pérdidas de distribución para algunas especies por el cambio climático podría ser sobreestimada debido a la capacidad de ciertos animales para adaptarseal aumento de las temperaturas y la aridez.

Los autores han desarrollado un nuevo enfoque para determinar con mayor precisión la vulnerabilidad, lo que podría ayudar a los esfuerzos de conservación al garantizar que se centren en las especies con mayor riesgo. Sus hallazgos se publican este lunes en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

Los métodos actuales para evaluar la vulnerabilidad ignoran el potencial de algunas poblaciones animales para adaptarse genéticamente a su entorno cambiante, lo que significa que pueden sobrevivir en temperaturas más cálidas y condiciones más secas mejor que otras poblaciones dentro de la misma especie.

El equipo internacional fue dirigido por la doctora Orly Razgour, profesora de Ecología en la Universidad de Southampton, y estudió los datos genómicos de dos especies de murciélagos nativos del Mediterráneo, un área que está particularmente afectada por el incremento de las temperaturas globales.

La doctora señala que cualquier estrategia de conservación «debe considerar cómo los animales individuales pueden adaptarse localmente»

Razgour explica que «el enfoque más comúnmente utilizado para pronosticar el futuro de los murciélagos sugiere que el rango de hábitats adecuados para ellos disminuiría rápidamente debido al cambio climático. Esto supone que todos los murciélagos dentro de la misma especie deben hacer frente a temperaturas cambiantes y climas más secos de la misma manera. Desarrollamos un nuevo enfoque que tiene en cuenta la capacidad de los murciélagos de la misma especie para adaptarse a diferentes condiciones climáticas».

Movimientos entre paisajes

Al tomar muestras de las alas de más de 300 murciélagos que viven en la naturaleza, los científicos pudieron estudiar su ADN e identificar los murciélagos individuales que se adaptaron para prosperar en condiciones cálidas y secas y los que se adaptaron a ambientes más fríos y húmedos. Luego, utilizaron esta información para modelar los cambios en la aptitud climática y la distribución de cada grupo bajo el cambio climático futuro.

Una vez que los investigadores mapearon las áreas que estaban más pobladas por cada grupo de murciélagos adaptados, estudiaron los paisajes entre cada área para determinar si permitirían que los murciélagos adaptados al calor y la sequía se movieran a las áreas habitadas por los murciélagos adaptados al frío y la humedad.

Los hallazgos del estudio mostraron que había una cubierta forestal adecuada y vital para que estos murciélagos se movieran en la mayoría de los paisajes. Gracias a la conectividad de este paisaje, los individuos adaptados a las condiciones de calor y sequedad pueden llegar a las poblaciones adaptadas, húmedas y frías y reproducirse con ellas, lo que elevará el potencial de la población para sobrevivir a medida que las condiciones se vuelvan más cálidas y más secas.

La doctora cree que «si se utiliza este modelo al evaluar la vulnerabilidad de cualquier especie al cambio climático, podríamos reducir las predicciones erróneas y los esfuerzos de conservación mal ubicados». Además, señala que cualquier estrategia de conservación «debe considerar cómo los animales individuales pueden adaptarse localmente y no deben centrarse solo en áreas con poblaciones amenazadas, pero también para facilitar el movimiento entre poblaciones. Por eso es importante observar el efecto combinado del cambio climático y la pérdida de hábitat».

 

 

Fuente: ABC