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Zhang Xiliang: China apuesta por una “economía sostenible y circular”

viernes, 17 de mayo de 2019 | Mitigación

China apuesta por la descarbonización y por un desarrollo "verde, local y circular" para lo que fomenta "la reestructuración de su economía hacia una más sostenible", ha explicado el director del Sistema Nacional de Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), Zhang Xiliang.

China está cambiando su “filosofía de desarrollo” y actualmente opta por una “economía basada en la eficiencia energética, sector en el que hay mucha capacidad para actuar”, ha señalado Xiliang en entrevista con la Agencia Efe.

Políticas climáticas y energéticas de China

Xiliang ha pasado por Madrid para participar en un debate sobre “La situación actual y perspectivas futuras de las políticas climáticas y energéticas en China” co-organizado por el centro de investigación Economics for Energy junto al Grupo Español de Crecimiento Verde.

El catedrático de la Universidad Tsinghua de Pekín ha explicado que su país -firmante del Acuerdo de París sobre el clima-, busca “reconducir el uso intensivo de la energía en la producción industrial -que está en el 70 %-” y basada en los combustibles fósiles.

Para ello, los nuevos programas económicos se fundamentan en “sistemas más sostenibles” y ya no únicamente en el “crecimiento económico”, según Xiliang.

China produce para todo el mundo, pero su sistema industrial utiliza el “doble o el triple de energía para el mismo porcentaje de producción que un país de la Unión Europea o en Estados Unidos”, por lo que será “más fácil lograr la adaptación a un cambio en ese sentido”, según el experto asiático.

Afirmaciones que contrastan con las cifras del informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de 2018 hecho público este martes, que señalan el crecimiento -por primera vez desde 2012- de un 2 % de las partidas para el aprovisionamiento de carbón en China y otros países asiáticos, el combustible fósil que más emisiones de dióxido de carbono (CO2) genera a la atmósfera, principal gas de efecto invernadero.

Gestión empresarial de la energía 

Foto cedida por Economics for Energy del profesor Xavier Labandeira, codirector de Economics for Energy, conjuntamente al profesor Pedro Linares (no en la foto) y el profesor Zhang Xiliang (d). EFE

Xiliang dirige actualmente el grupo de expertos para el diseño y puesta en marcha del Sistema Nacional de Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero para el Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de la República Popular China nacido hace un par de años.

Señala que, además, es necesario modificar la gestión empresarial de la energía, por ejemplo, con auditorías, y lograr la electrificación de la industria sustituyendo los combustibles fósiles.

Como en todos los países firmantes del Acuerdo de París, las empresas están obligadas a informar anualmente a la oficina nacional de estadísticas el registro de emisiones, pero, además, para lograr una reducción se ha puesto en marcha un programa de “estimulación empresarial para mejorar el uso de la energía”, explica.

El Sistema Nacional de Comercio de Emisiones “es clave para lograr un control más preciso de emisiones”, en un país donde se ha pasado de “la obligatoriedad al incentivo a las empresas, situación por la que pueden obtener más derechos de emisión a la atmósfera”, según Xiliang.

Ello permite que la información proporcionada a las autoridades “sea más correcta”, pero además hay un “procedimiento externo de verificación”, explica, y el Gobierno chino realiza “controles aleatorios con la imposición de multas si la información suministrada es incorrecta”.

Por ello, “la transparencia está en la agenda de la buena medición de emisiones”, y asegura que toman “buen ejemplo de países de la UE y de Estados Unidos”.

Vulnerabilidad a los efectos del cambio climático

Sobre todo, porque China es uno de los países “más vulnerables al cambio climático por su extensión geográfica”, produciéndose grandes contrastes con efectos severos que van desde sequías prolongadas a lluvias e inundaciones o la subida del nivel del mar en las zonas del litoral, lo que “representa una gran amenaza”.

La situación es de tal envergadura que “hemos tenido que recalcular ciertas estructuras del tren que se construye para comunicar el Tibet porque hemos detectado que el cambio climático está afectando a los cimientos”, afirma, y añade que desafortunadamente esos efectos no son percibidos por la mayoría de la población china, más que nada por desconocimiento.

Además, los efectos del cambio climático se verán en los cauces de “los grandes ríos de Asia que nacen en el Tibet”, dice el representante de un país que supo gestionar durante miles de años el deshielo de los glaciares construyendo conducciones desde la montaña hacia los campos de cultivo.

Control de emisiones en la agricultura

Xiliang, también director del Instituto de Energía, Medio Ambiente y Economía de la Universidad de Tsinghua, responsable del Tsinghua-MIT Energy and Climate Initiative, subdirector del Laboratorio sobre Energía Baja en Carbono de Tsinghua y autor principal del cuarto y quinto Informes de Evaluación del IPCC, sostiene que quieren establecer colaboraciones con la UE para el control de emisiones en el sector de la agricultura.

Un sector “difícil de controlar, incluso para Europa”, más aún cuando en China “ha aumentado el consumo de carne desde hace unos años”.

Es necesario “cambiar la educación de la gente y promover un consumo más responsable”, porque “la tecnología no puede hacerlo todo”, según Xiliang, quien asegura haber cambiado el uso del vehículo particular por el transporte público.

La gente está cambiando, pero no es suficiente, dice, porque “los recursos en China son limitados para el abastecimiento” de más de 1.400 millones de personas, con 528.000 hectáreas cultivables, según datos de la FAO.

Preguntado sobre la sobrepoblación, otro de los problemas mundiales, dice que el programa de un solo hijo que estuvo vigente hasta el siglo pasado en su país al menos sirvió para que “las emisiones no sean ahora de más de 2.000 millones de personas”, pero cree que es una situación para la que no tiene recomendación.

Ruta de la Seda Verde

Sostiene que la Ruta de la Seda que el Gobierno implementa en todo el mundo para fomentar el comercio chino es ahora una “Ruta de la Seda verde”, porque el medio ambiente pesa cada vez más en los criterios de desarrollo chinos y se intenta causar “el menor impacto ambiental”, además, las autoridades vigilan más a las empresas que emprenden negocios fuera de sus fronteras para no dañar la marca China.

Colaboración con España en la gestión de residuos

Sobre la economía circular, señala que se está progresando, pero aún tienen mucho trabajo que hacer en cuanto al reciclaje de residuos, y para ello buscarán la cooperación con España, “porque la gente recicla aún muy poco” en China.

 

 

Fuente: EFEverde